Gary “Angry” Anderson, histórico cantante y líder de Rose Tattoo, murió ayer lunes 21 de septiembre a los 79 años. La noticia fue comunicada este miércoles por su familia y por la propia banda. Anderson falleció en Australia, rodeado de sus seres queridos, después de haber sufrido un paro cardíaco durante la gira europea que Rose Tattoo realizaba para celebrar sus 50 años.
Con su muerte desaparece una de las figuras más reconocibles del rock australiano. Durante cinco décadas, Anderson fue la voz y el rostro de Rose Tattoo, una banda que construyó su identidad sobre un hard rock áspero, directo y sin concesiones.
Canciones como “Rock ’n’ Roll Outlaw”, “Bad Boy for Love”, “We Can’t Be Beaten” y “Nice Boys” forman parte de una obra que trascendió las fronteras de Australia. La influencia de Rose Tattoo llegó también a la generación posterior del hard rock: Guns N’ Roses grabó “Nice Boys” y contribuyó a que la música de los australianos encontrara nuevos públicos.
Pero la historia de Anderson fue bastante más amplia que Rose Tattoo. Nacido en Melbourne el 5 de agosto de 1947, comenzó su recorrido musical durante los años 70. Antes de Rose Tattoo encabezó Buster Brown, banda en la que también tocó Phil Rudd, futuro baterista de AC/DC. En 1976 llegó Rose Tattoo y con ella una carrera que terminaría convirtiéndolo en uno de los grandes personajes del rock australiano.
El apodo “Angry” terminó convirtiéndose en una marca personal. Sin embargo, detrás de aquella imagen de cantante duro, tatuado y desafiante había un personaje mucho más complejo. Anderson también desarrolló una carrera como actor, presentador de televisión y trabajador vinculado a causas sociales y a la juventud.
Para el público internacional, incluso apareció en “Mad Max Beyond Thunderdome”, donde interpretó a Ironbar Bassey junto a Tina Turner. Y en uno de los giros más inesperados de su carrera musical, consiguió un enorme éxito con “Suddenly”, una balada muy alejada del sonido feroz de Rose Tattoo que alcanzó repercusión en distintos países.
Su vida también estuvo atravesada por experiencias personales difíciles, que influyeron en su posterior trabajo con jóvenes y en distintas iniciativas de carácter social. Esa dimensión convivió siempre con el personaje de escenario que había construido durante décadas.
En 2006, Rose Tattoo ingresó al ARIA Hall of Fame, reconocimiento que confirmó la dimensión histórica de la banda dentro de la música australiana.
La paradoja es que Anderson murió cuando Rose Tattoo se encontraba justamente en el año de su 50º aniversario. La gira europea debía ser parte de ese capítulo final de la historia del grupo. Un paro cardíaco sufrido durante el recorrido obligó a cancelar los conciertos restantes y Anderson regresó a Australia para recibir tratamiento. Tenía 79 años.
Se va Angry Anderson, pero quedan su voz rasposa, sus tatuajes, sus canciones y aquella manera de entender el rock como una cuestión física, urgente y visceral. Rose Tattoo seguirá sonando. Y cada vez que aparezca aquella voz diciendo que es un “Rock ’n’ Roll Outlaw”, habrá una parte de Gary “Angry” Anderson que seguirá arriba del escenario.



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