(Fabián Solari / Vero Rodríguez) En el marco de la XVII edición del GuileFest, Kamikaze ofreció una de las actuaciones más esperadas de la jornada. Con una formación integrada por Miguel Ángel Oropeza en guitarra y voz, Yetty González en bajo y coros y Claudio Parolari en batería, el histórico grupo repasó parte de su repertorio clásico, reafirmando la vigencia de canciones que marcaron una época dentro del metal nacional.
El set estuvo compuesto por seis temas emblemáticos: «Rompiendo las barreras», «Ciudad sin alma», «Mira hacia lo alto», «De metal», «Sacerdote equivocado» y el infaltable «No me detendrán», que cerró la presentación con la respuesta más efusiva del público.
Musicalmente, el trío mostró solidez y oficio. Oropeza se desempeñó con la solvencia que lo caracteriza tanto en la guitarra como al frente de la banda, mientras que Yetty González sostuvo una base firme junto a Claudio Parolari, uno de los integrantes históricos de Kamikaze.
Sin embargo, la presentación se vio perjudicada por un sonido deficiente, especialmente en la mezcla de la voz. Durante buena parte del show las líneas vocales quedaron por debajo del volumen de los instrumentos, dificultando apreciar con claridad las letras y restando impacto a canciones cuya fuerza también reside en su mensaje. Fue un inconveniente técnico que, por momentos, atentó contra una actuación que desde lo interpretativo estuvo a la altura de las expectativas.
Aun con esa limitación, Kamikaze logró sostener la intensidad durante todo el recital y dejó en claro que su repertorio conserva intacta la potencia que convirtió a la banda en una referencia ineludible del heavy metal argentino. La respuesta del público acompañó cada canción y confirmó que, casi cuatro décadas después de su aparición, los clásicos del grupo siguen encontrando un lugar privilegiado sobre los escenarios.
Kamikaze es una de las bandas fundamentales del heavy metal argentino. Tras una breve reunión en 2003, el regreso definitivo llegó en 2010/2011, impulsado por el guitarrista fundador Miguel Ángel Oropeza, quien editó el álbum «Dueño de los cielos» y devolvió al grupo a los escenarios. En los últimos 16 años, la banda mantuvo una intensa actividad en vivo, incorporó a Yetty González en bajo (2015), recuperó a Claudio Parolari en batería y continuó presentándose en festivales y salas de todo el país, mientras trabaja en nuevo material de estudio.

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