(Fabián Solari) La Ruta Nacional 288 nace junto al mar, en el Puerto de Punta Quilla, un rincón del litoral atlántico santacruceño que huele a sal y viento. Aquí el Atlántico golpea con fuerza, y los acarreos portuarios de Puerto Santa Cruz resuenan como tambores distantes. Al encender el motor y sintonizar el dial, la primera compañía sonora aparece: FM Nueva Cañadón 99.5 Mhz, emisora de Puerto Santa Cruz, con su mezcla de música regional, noticias del puerto y voces cálidas que anuncian el parte meteorológico con la familiaridad de quien saluda a un vecino. La travesía comienza.
A medida que se avanza hacia el oeste por la RN288, el paisaje cambia: de las suaves ondulaciones costeras a la estepa abierta, sin árboles, con el cielo como techo absoluto. La ruta, completamente asfaltada pero con escasa señalización, se convierte en un cordón umbilical que une dos mundos. Por momentos, uno se siente flotando en un océano seco de pastizales, donde el horizonte parece moverse con el auto.
El sonido del motor se funde con la radio. FM Radio Imagen 99.5 Mhz, de Comandante Luis Piedra Buena, todavía entra con claridad, a pesar de que esta localidad no esté sobre la ruta misma. Su programación comunitaria, entrecortada por la interferencia, habla de realidades rurales, agenda social, y folclore sureño. Es el tipo de radio que, aunque no veas el pueblo, te lo hace imaginar.
No hay muchas localidades asentadas sobre la RN288. De hecho, es una ruta que atraviesa territorios más habitados por guanacos y cóndores que por personas. Pero eso no significa que esté vacía: cada curva, cada repecho, cada guardaganado cuenta historias. Pasamos cerca del Parque Nacional Monte León, aunque para visitarlo hay que desviarse; su fantasmagórica silueta rocosa parece saludarnos desde el sur.
En este tramo, la señal de FM es escasa. Y es aquí donde la radio de largo alcance AM cobra protagonismo. Si el viento sopla a favor, puede escucharse LU12 Radio Río Gallegos AM 680, una de las emisoras pioneras de la Patagonia. Su programación, mezcla de política provincial, tangos y relatos de campo, acompaña como una vieja bitácora.
Al cruzar Guerrico, una antigua estación ferroviaria hoy casi desierta, se atraviesan planicies de silencio geológico. Pero en el auto, la radio no se apaga. La estática misma es parte del viaje: un zumbido blanco que se mezcla con el viento que raspa las ventanas. A veces, aparecen señales imprevistas, como si alguna radio de Río Turbio o incluso de El Calafate lograra rebotar en la ionósfera para colarse en el estéreo.
Es en esos momentos donde la imaginación del oyente se convierte en paisaje. La radio no sólo informa: construye compañía, sentido, pertenencia.
Para quienes viajan por la dura ruta de ripio entre Comandante Luis Piedrabuena y Tres Lagos, los kilómetros de estepa árida y monocolor se interrumpen de golpe con lo que parece un espejismo verde, que se distingue a muchos kilómetros de distancia. Es el bosque que rodea a esa enorme estancia sureña y cuyas dimensiones desafían la imaginación. En el interior de ese inmenso círculo de árboles que frenan el viento, unas 350 hectáreas que parecen de otro mundo muestran que allí crecen alfalfa para alimentar un ganado vacuno digno de la pampa húmeda, árboles frutales (manzanas, peras y hasta duraznos y uvas) y flores propias de un jardín de otras latitudes. La Julia pertenece a Jorge Knoop, hijo de un inmigrante danés, que admite que el bosque ha perdido una parte de sus árboles «porque es difícil mantenerlo si no hay agua y las canalizaciones de aquellos años se han deteriorado considerablemente». No obstante, gracias a que el gobierno de Santa Cruz ha declarado recientemente al bosque de La Julia como zona de interés provincial, se prevé recuperar el funcionamiento de los canales originales para mantener la enorme plantación.
Finalmente, tras unos 130 km de estepa y aislamiento, se arriba a Tres Lagos, pequeña localidad ubicada a los pies de la Cordillera Austral. Aquí, la radio vuelve con fuerza: FM Comunal 95.5 Mhz, impulsada por el municipio y las escuelas, ofrece noticias, entrevistas a pobladores, efemérides y programas de rock patagónico. También transmite en red con emisoras de El Chaltén y Gobernador Gregores.
Tres Lagos es un oasis humano luego del aislamiento, y escuchar una radio con voces reconocibles, con agendas propias y música local, es como abrir una ventana en medio del desierto.
La RN288 no es una ruta para llegar rápido. Es una ruta para escuchar. Para descubrir cómo la radio se convierte en nexo entre distancias, en puente entre realidades. Cada emisora captada –desde las fuertes hasta las efímeras– fue parte del camino, como mojones invisibles entre los kilómetros.
En tiempos donde todo parece on-demand, este viaje nos recuerda que la radio sigue viva, en el aire y en los caminos. No importa cuán aislado estés: si tenés un dial, tenés compañía.
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Próximo viaje: ruta Provincial 43 (Santa Cruz)

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