El músico británico Calvin Hayes, fundador, tecladista y baterista de Johnny Hates Jazz, falleció a los 63 años tras desplomarse en su domicilio de Spokane, en el estado de Washington (Estados Unidos). La noticia fue confirmada por su esposa, Kathy, y rápidamente generó muestras de pesar entre músicos y seguidores del grupo.
Aunque el nombre de Johnny Hates Jazz quedó inevitablemente asociado a la segunda mitad de los años ’80, su influencia fue mucho más allá de un éxito pasajero. Junto a Clark Datchler y Mike Nocito, Hayes fue uno de los arquitectos de un sonido elegante, melódico y refinado que encontró su máxima expresión en el álbum Turn Back the Clock (1988), un trabajo que alcanzó el número uno en el Reino Unido y consolidó clásicos como «Shattered Dreams», «I Don’t Want to Be a Hero», «Heart of Gold» y la canción que dio título al disco.
Hijo del legendario productor Mickie Most, Calvin Hayes creció rodeado de música y desarrolló una carrera que también lo llevó a colaborar con Kim Wilde durante los primeros años de la década del ’80. Su versatilidad como instrumentista y productor fue una pieza clave en la identidad sonora de Johnny Hates Jazz, una banda que supo combinar pop, soul y sofisticación en una época dominada por los sintetizadores.
Tras la salida de Clark Datchler, Hayes continuó impulsando el proyecto junto a Mike Nocito, aunque un grave accidente automovilístico retrasó los planes del grupo y marcó un punto de inflexión en su carrera. Durante los años siguientes mantuvo un perfil mucho más bajo, participando posteriormente en reuniones y presentaciones especiales de la banda.
La muerte de Calvin Hayes representa una nueva pérdida para la generación de músicos que definieron el sonido del pop británico de los años ’80. Su legado permanece vivo en canciones que siguen sonando en radios, playlists y en la memoria de quienes encontraron en Johnny Hates Jazz una propuesta distinta: melodías inolvidables, arreglos cuidados y una sensibilidad que logró atravesar el paso del tiempo.
En Delta 80 despedimos a uno de los protagonistas de una época irrepetible, cuya música continúa demostrando que las grandes canciones nunca dejan de emocionar.

Facebook
Twitter
Instagram
YouTube
RSS