El productor, ingeniero de grabación y mezclador finlandés Mikko Karmila murió el 9 de septiembre, a los 62 años. Trabajó en más de 300 álbumes y fue una pieza fundamental en el desarrollo y la expansión internacional del rock y el metal de Finlandia.
Hay músicos que ocupan el centro del escenario y otros cuya presencia se escucha aunque casi nunca se vea. Mikko Karmila perteneció a esa segunda categoría: durante décadas fue uno de los grandes responsables de convertir las ideas de numerosas bandas finlandesas en discos con identidad, potencia y una definición sonora reconocible.
Karmila nació el 3 de febrero de 1964 en Lohja, Finlandia, y desarrolló buena parte de su carrera en los estudios Finnvox de Helsinki. A lo largo de su trayectoria participó en más de 300 álbumes, desempeñándose como ingeniero de grabación, productor y, especialmente, mezclador.
Su nombre quedó asociado a una parte enorme de la historia del metal finlandés de las últimas décadas. Entre las bandas con las que trabajó aparecen Nightwish, Stratovarius, Children of Bodom, Amorphis, Sonata Arctica, Waltari y Don Huonot, además de una extensa lista de artistas y grupos que encontraron en su trabajo de estudio una parte decisiva de su sonido.
Su trayectoria también estuvo ligada a la consolidación de una escena que, con el paso de los años, dejó de ser un fenómeno fundamentalmente local para convertirse en uno de los principales focos internacionales del metal europeo.
Karmila entendía el estudio como algo más que un lugar donde registrar canciones. La mezcla, la grabación y la producción podían modificar la manera en que una banda era percibida. El equilibrio entre guitarras, batería, voces, teclados y bajos, la profundidad de una grabación y la contundencia de una mezcla terminaban formando parte de la identidad de cada grupo.
En 1991 recibió el reconocimiento al mejor productor del año en los Emma Gaala, uno de los principales premios de la música finlandesa.
Pero quizás una de las mejores maneras de dimensionar su carrera sea observar la cantidad y diversidad de discos en los que aparece su nombre. Karmila no perteneció a una única generación ni trabajó exclusivamente dentro de un subgénero: atravesó diferentes etapas del rock y el metal finlandés y acompañó a bandas que posteriormente alcanzarían una enorme repercusión fuera de su país.
Su muerte fue comunicada públicamente el 10 de septiembre y distintos medios especializados finlandeses señalaron que la noticia había sido difundida por personas cercanas al productor. No se informó públicamente la causa de su fallecimiento.
A los 62 años, Mikko Karmila deja una obra que no se mide solamente por una discografía propia —porque su verdadero instrumento fue el estudio— sino por cientos de discos en los que su trabajo quedó incorporado para siempre.
Cuando una banda vuelve a sonar, también vuelve a sonar quien ayudó a construir ese sonido.
Delta 80 acompaña a familiares, amigos, colegas y a toda la escena del rock y el metal finlandés en este momento de tristeza.



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