El cantante y compositor, líder de Suéter, murió a los 71 años. Sus canciones forman parte de la memoria de una generación que encontró en el rock una nueva manera de contar lo que estaba viviendo.
Miguel Zavaleta murió este lunes, a los 71 años. La noticia golpeó fuerte a quienes crecieron escuchando rock argentino en los años 80, una época en la que su voz y sus canciones se volvieron parte de la banda sonora de una generación.
Zavaleta fue el cantante, compositor y principal referente de Suéter, la banda que formó a comienzos de los años 80 y que rápidamente encontró un lugar propio dentro del rock nacional.
Su manera de cantar, su humor y una particular forma de escribir canciones hicieron que Suéter se diferenciara de otras bandas de aquellos años. Y algunas de esas canciones quedaron para siempre: “Amanece en la ruta”, “Extraño ser”, “Vía México” y “Él anda diciendo” son parte de ese repertorio que todavía hoy aparece en radios, reuniones y recuerdos.
Pero hablar de Miguel Zavaleta es hablar también de un momento muy especial de la Argentina.
Eran los años de la salida de la dictadura, de la llegada de la democracia y de una enorme explosión del rock nacional. Las canciones empezaban a hablar de otras cosas, las bandas llenaban escenarios y una nueva generación encontraba en la música una forma de expresarse.
En medio de ese movimiento apareció Suéter.
Zavaleta ya tenía experiencia musical. En los años 70 había integrado Bubu, una banda vinculada al rock progresivo. Pero fue con Suéter cuando encontró el sonido y el personaje que lo acompañarían durante buena parte de su vida.
La historia de la banda tuvo separaciones y regresos. Zavaleta, sin embargo, nunca dejó de estar ligado a esas canciones. En los últimos años volvió a los escenarios junto a Suéter y continuó trabajando sobre aquel repertorio que había marcado a miles de personas.
Y hay algo que suele ocurrir con los músicos que realmente dejan una huella: sus canciones dejan de pertenecerles solamente a ellos.
“Amanece en la ruta” pertenece a quienes alguna vez viajaron escuchándola. “Extraño ser” a quienes la cantaron en una fiesta, en un bar o frente a una radio. Cada canción guarda una historia distinta.
Por eso la muerte de Zavaleta no es solamente la despedida de un músico.
Es la despedida de una parte de aquellos años 80.
De las radios sonando todo el día. De los discos puestos una y otra vez. De las primeras salidas a recitales. De una época en la que el rock argentino parecía acompañar cada cambio que estaba viviendo el país.
Miguel Zavaleta se fue, pero dejó algo que no se puede apagar: sus canciones.
Y mientras alguna radio vuelva a poner “Amanece en la ruta”, mientras alguien vuelva a cantar “Extraño ser” y mientras una generación recuerde aquellos años al escuchar su voz, Miguel Zavaleta seguirá estando ahí.
Como todos los músicos que consiguieron algo mucho más difícil que ser famosos:
conseguir que una canción se vuelva recuerdo.



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