Frank Beard, el hombre sin barba que sostuvo durante más de medio siglo el ritmo de una leyenda
Frank Beard, baterista del legendario grupo ZZ Top durante 56 años, falleció el lunes (17 de agosto). Un comunicado del publicista de la banda, Bob Merlis, confirmó el deceso el martes, indicando que Beard estaba “en cuidados paliativos cuando murió en su rancho en Richmond, Texas, rodeado de miembros de su familia”. Tenía 77 años.
Primero fueron tres. Tres hombres. Una guitarra, un bajo y una batería. Tres músicos que, durante décadas, construyeron una de las identidades más reconocibles de la historia del rock.
Billy Gibbons. Dusty Hill. Frank Beard.
No hacía falta siquiera escuchar una canción para reconocerlos. Las barbas interminables, las gafas oscuras, los sombreros, los autos, el imaginario de Texas y, más tarde, los videoclips que ayudaron a convertirlos en una de las grandes imágenes de la era MTV.
Pero había una paradoja. El único integrante de ZZ Top que no llevaba barba se llamaba Frank Beard.
Y detrás de aquellos dos personajes que parecían haber salido de una caricatura del rock, estaba él: sentado frente a una batería, sin necesidad de ocupar el centro de la escena.
Porque mientras Billy Gibbons y Dusty Hill construían una imagen imposible de confundir, Frank Beard hacía algo todavía más importante.
Mantenía el pulso. Ahora ese pulso se detuvo.
La muerte de Frank Beard no representa solamente la despedida de un baterista. Después de la muerte de Dusty Hill en 2021, significa también la desaparición de dos de los tres hombres que durante más de medio siglo dieron forma a ZZ Top.
Y entonces Tres Hombres, aquel título fundamental de la discografía de la banda, adquiere hoy un significado diferente.
El hombre que hacía caminar a ZZ Top
Frank Beard nunca necesitó ser el protagonista. No fue un baterista construido alrededor del solo interminable ni de la exhibición permanente. Su importancia estaba en otra parte: en comprender que una canción de ZZ Top necesitaba, antes que nada, caminar. Y para caminar necesitaba ritmo.
Desde los primeros años, cuando ZZ Top era esencialmente una banda de blues-rock surgida de Texas, Beard fue una pieza fundamental de una maquinaria aparentemente sencilla: guitarra, bajo y batería. Pero esa sencillez era engañosa.
Había que encontrar el golpe exacto para que “La Grange” se convirtiera en un viaje hipnótico. Había que saber cuándo acelerar para que “Tush” explotara. Había que sostener el groove para que canciones como “Cheap Sunglasses” tuvieran ese movimiento inconfundible.
Frank Beard entendía algo fundamental: no siempre tocar más significa tocar mejor. Su batería estaba al servicio de la canción. Y eso, en ZZ Top, era decisivo.
Cuando ZZ Top cambió de década
Durante los años setenta, ZZ Top construyó su identidad a partir del blues, el boogie y el rock más directo.Pero llegó la década de 1980. Y con ella llegaron las máquinas, los sintetizadores, la estética de MTV y una transformación que podría haber dejado a la banda perdida entre su propio pasado y las nuevas tendencias. No ocurrió.
ZZ Top encontró una nueva manera de sonar sin dejar de ser reconocible. «Eliminator» fue el gran punto de inflexión. Aparecieron “Gimme All Your Lovin’”, “Sharp Dressed Man” y “Legs”. Aparecieron los videoclips, el automóvil rojo y una estética que convirtió a ZZ Top en un fenómeno global. La banda había cambiado.
Pero debajo de toda aquella nueva tecnología seguía existiendo algo esencial. El motor. Y allí estaba Frank Beard.
Porque podían cambiar los sonidos, las herramientas y hasta la forma de presentar las canciones. Pero ZZ Top necesitaba conservar algo que ninguna máquina podía inventar por sí sola: su groove. Ese era uno de los territorios de Frank Beard.
El hombre sin barba
La imagen resulta casi perfecta. ZZ Top construyó una de las iconografías más famosas de la historia del rock gracias, entre otras cosas, a dos barbas monumentales.
Billy Gibbons. Dusty Hill. Y el hombre llamado Beard no llevaba barba. Pero quizá esa paradoja también explique algo sobre Frank. No necesitaba agregar nada para llamar la atención, su lugar estaba detrás. No por eso era menos importante. En una banda donde todo parecía tener una imagen, Frank Beard representaba algo que no podía fotografiarse: el tiempo.
El instante exacto en que debía entrar una canción. El golpe que hacía avanzar un riff. La base sobre la que Billy podía construir una guitarra y Dusty podía colocar su bajo y su voz.
Durante décadas, ZZ Top fueron tres hombres haciendo algo extraordinariamente difícil: sonar como una banda mucho más grande de lo que realmente eran. Y Frank Beard era una parte esencial de ese secreto.
De tres hombres a un recuerdo
En 2021 murió Dusty Hill, ahora murió Frank Beard. Billy Gibbons queda como el último integrante de aquella formación clásica que atravesó décadas, modas y transformaciones sin perder una identidad construida entre los tres. Y quizá allí esté la verdadera dimensión de esta despedida.
No se trata solamente de que ZZ Top haya perdido a su baterista. Se trata de que una de las formaciones más estables y reconocibles del rock ya no puede volver a estar completa. Aquellos tres hombres que durante tantos años aparecieron juntos en escenarios, fotografías, discos y videoclips ya no volverán a ser tres.
Pero la música tiene una extraña forma de desafiar esas ausencias. Basta poner una canción, un golpe de batería, después entra el bajo, la guitarra comienza a avanzar y, durante unos minutos, vuelven a estar todos: Billy, Dusty, y Frank.
Tres hombres. Una leyenda. Y un pulso que, aunque esta vez se haya detenido, seguirá sonando cada vez que ZZ Top vuelva a girar.
“Hoy, Elwood y yo perdimos a un gran amigo y colaborador, y el mundo perdió a uno de los bateristas más naturalmente innovadores y a un verdadero hijo de Texas”, dijo Gibbons sobre su compañero de banda durante 68 años en el comunicado. “Su característico ritmo de fondo fue clave para mantener a ZZ en la cima. La banda de la que formó parte durante seis décadas seguirá adelante, tal como él deseaba”.
El comunicado también señala que la muerte de Beard “hace necesaria la cancelación de las fechas de la gira de ZZ Top programadas para el [18 de agosto] en Salt Lake City y el [19 de agosto] en Colorado Springs”, pero que la banda “reanudará su actual gira The Big One! este fin de semana con dos presentaciones en Austin City Limits, uno de los lugares favoritos de Frank y en una ciudad que había sido como un segundo hogar para él”.

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