Desde hace varios años, Conexión viene construyendo su camino con paciencia, canciones de fuerte contenido emocional y una identidad que evita seguir modas. En esta conversación exclusiva con Delta 80, Alejandro Figueroa, cantante y principal compositor de la banda, habla sobre el nacimiento de «Esperanza a Ser», el proceso creativo del grupo, el valor de los discos en tiempos de consumo inmediato y el presente del metal argentino. Una entrevista exclusiva donde la música aparece como un vehículo de expresión, resistencia y, sobre todo, de honestidad.
(Delta 80) «Esperanza» es una palabra poco habitual dentro del imaginario del heavy metal. ¿Qué representa para ustedes y por qué sintieron que era el momento de convertirla en canción?
(Alejandro Figueroa) La verdad es que no hubo un momento en el que dijéramos: «Ahora vamos a hacer una canción sobre la esperanza.» En nuestro caso las canciones no funcionan así. Van apareciendo, van fluyendo. Yo soy el que escribe las letras y, por lo general, primero nace una parte de la música. Empiezo a escucharla, a sentirla, y de alguna manera ella misma me va llevando hacia determinadas palabras, frases o emociones. Es un proceso bastante natural y trato de no forzarlo. No me gusta sentarme a escribir sobre un tema porque sí. Prefiero dejar que esas cosas salgan solas, porque creo que ahí es donde aparecen las letras más genuinas. Después, cuando la canción empieza a tomar forma, uno también entiende un poco de qué estaba hablando sin habérselo propuesto desde el principio. Y con «Esperanza a Ser» pasó algo muy parecido. Nosotros creemos que el heavy metal es libertad. Libertad para expresar lo que uno siente, sea bronca, dolor, alegría, esperanza o una lucha interna. Muchas veces se relaciona al metal solamente con la oscuridad o con el conflicto, pero para nosotros nunca pasó por ahí. Lo importante no es si el sentimiento es positivo o negativo, sino que sea verdadero y que quien lo escuche pueda sentirse identificado. De hecho, si mirás nuestras canciones, cada una habla de algo distinto. Mentiras Internas habla de seguir los sueños que uno tiene, sin dejar que los comentarios negativos o las personas que te dicen que no se puede terminen frenándote. Sin Recorrer habla de animarse a caminar esos caminos que muchas veces dan miedo. Esperanza a Ser habla de esas corazas que vamos construyendo con el tiempo y de volver a encontrarnos con quienes realmente somos. Al final, creo que eso es lo que más nos gusta del heavy metal. La música tiene una fuerza enorme para transmitir emociones y hacer que alguien diga: «Esto es exactamente lo que me está pasando.» Para nosotros ese es el verdadero sentido de una canción.
(D80) El metal suele convivir con la oscuridad, la crítica y el conflicto. ¿Creen que también puede ser un vehículo para transmitir fortaleza o incluso esperanza sin perder su esencia?
(AF) Sí, totalmente. Y, de hecho, para mí siempre fue así. Como te decía antes, muchas veces se relaciona al heavy metal únicamente con la bronca, la oscuridad o el conflicto, pero yo nunca lo viví de esa manera. Incluso cuando una canción habla de algo muy duro o muy negativo, para mí el objetivo nunca es quedarse en ese lugar. El objetivo es poder sacar ese sentimiento, expresarlo y que del otro lado haya alguien que diga: «A mí me pasa lo mismo» o «No soy el único que siente esto.» Ahí es donde la música empieza a cumplir un papel mucho más importante que simplemente sonar bien. Yo siempre digo que la música, de alguna manera, cura. Nos pasó a nosotros como personas y por eso también hacemos canciones. Creemos que si una canción puede acompañar a alguien en un momento difícil, hacerlo sentir comprendido o simplemente ayudarlo a descargar lo que lleva adentro, ya cumplió un objetivo enorme. Y si hay algo que para mí tiene el heavy metal que lo hace único es justamente su capacidad de expresión. Tenés baladas que te pueden emocionar hasta las lágrimas, canciones pesadísimas que te ayudan a descargar una bronca o discos enteros que te acompañan en distintos momentos de la vida. Tiene una libertad para expresar emociones que pocas veces encontré en otros estilos. Por eso no me gusta encasillar al metal como un género que solamente habla de cosas malas. Puede hablar de conflictos, sí, pero el fin de la canción no es el conflicto. El fin es lo que esa canción genera en la persona que la escucha. Si la ayuda a entenderse, a sentirse acompañada o simplemente a seguir adelante, entonces esa canción ya hizo mucho más que contar una historia.
(D80) Cuando escriben una canción, ¿qué tiene más peso: la necesidad de decir algo, el riff o la emoción que quieren provocar?
(AF) Creo que al final las tres cosas van de la mano. Una canción puede tener un gran riff o una gran melodía, pero si no te genera nada, siento que le falta algo. Para nosotros la música y la letra son una sola cosa. No buscamos que una acompañe a la otra, sino que las dos transmitan exactamente lo mismo. Si una canción habla de bronca, queremos que la música también te haga sentir esa bronca. Si habla de esperanza o de superación, buscamos que la música también te lleve a ese lugar. Creo que ahí está la diferencia. No pensamos las canciones como una suma de partes, sino como una experiencia. Todo tiene que empujar para el mismo lado. Después, lo más lindo es cuando la canción deja de ser nuestra y pasa a ser de quien la escucha. Ahí cada uno le da su propio significado, la relaciona con su historia y la vive de una manera distinta. Y creo que eso es lo que realmente buscamos cuando hacemos música.
(D80) Escuchando el material publicado se percibe una búsqueda de identidad más allá de las influencias. ¿Qué creen que hace que alguien escuche una canción y diga: «esto es Conexión»?
(AF) Creo que tiene que ver con la honestidad. Todos tenemos bandas que nos marcaron y sería imposible negarlo, pero nunca quisimos copiar a nadie ni subirnos a una moda. Desde que arrancamos con Marcelo teníamos bastante claro cuál era la identidad que queríamos para Conexión. Con el tiempo esa idea fue creciendo y hoy los cuatro empujamos para el mismo lado. Creo que lo que identifica a la banda es justamente eso: canciones con mucha fuerza, pero también con melodías y letras que tienen algo para decir. Al final, lo que más nos interesa es que alguien escuche una canción y pueda decir: «Esto es Conexión.» No porque sonemos igual en todos los temas, sino porque hay una forma de entender la música y de transmitirla que está presente en cada uno de ellos.

(D80) Muchas bandas priorizan lanzar canciones rápidamente para alimentar las redes. Ustedes están construyendo un álbum. ¿Qué importancia sigue teniendo el concepto de disco completo en pleno 2026?
(AF) La verdad es que nosotros elegimos este camino desde el principio. Durante estos años fuimos publicando canciones de a poco. Sacamos «Mentiras Internas», «Sin Recorrer», «Estoy al Final» y «No lo Ves». Además, Estoy al Final y No lo Ves tuvieron su videoclip, y después empezamos a publicar material en vivo con muy buena calidad de imagen y sonido, como lo que estamos haciendo ahora con los videos de El Marquee. Pero siempre supimos que todo eso era parte de un camino que terminaba en un disco. Nunca pensamos esas canciones como algo aislado. La idea desde el primer día fue construir un álbum. Creo que también tiene que ver con que somos bastante de la vieja escuela. Entendemos perfectamente cómo se consume música hoy, nos adaptamos a eso y también disfrutamos publicar contenido constantemente. Pero no queremos que se pierda esa experiencia de escuchar un disco completo. A mí me pasa como oyente. Cuando un disco me gusta, me acompaña durante semanas o meses. Lo escucho cuando entreno, cuando vuelvo a casa o simplemente cuando quiero desconectarme un rato. Cada canción ocupa un lugar y, cuando termina el disco, sentís que viviste una experiencia completa. Y creo que eso también pasa porque cada canción es un mundo distinto. No buscamos repetir la misma fórmula ni hacer un disco donde todos los temas suenen iguales. Cada canción tiene su propio clima, su propia identidad y una manera diferente de transmitir lo que quiere decir. Seguramente haya canciones que a una persona le lleguen más que otras, y está perfecto que pase eso. Lo lindo es recorrer el disco y encontrarte con distintas experiencias en cada tema, sin perder nunca la identidad de Conexión. También creemos que hoy se puede convivir con las dos cosas. Por un lado, el disco va a estar en todas las plataformas digitales, porque es la forma en la que la mayoría escucha música. Pero, al mismo tiempo, también va a salir en formato físico, porque seguimos disfrutando de tener un disco en las manos, abrir el librito, ver el arte y vivir esa experiencia que para nosotros nunca perdió valor.
(D80) ¿Hay alguna idea o mensaje que atraviese todo el álbum y que recién pueda comprenderse cuando se escuchen todas las canciones juntas?
(AF) La verdad es que no. Y eso tiene que ver un poco con lo que hablábamos recién. No es un disco conceptual donde todas las canciones cuentan una misma historia o dependen una de la otra para entenderse. Cada canción tiene su propio mundo, su propia personalidad y su propio mensaje. Lo que sí creo que las une es la manera en la que están contadas. Todas nacen de sentimientos muy genuinos, de experiencias, de cosas que vivimos o que de alguna manera nos atraviesan como personas. Capaz una canción habla de seguir adelante a pesar de que te quieran tirar abajo, otra habla de animarte a recorrer caminos que dan miedo, otra habla de volver a encontrarte con vos mismo… pero ninguna intenta decirle a la otra lo que tiene que ser. Cada una tiene su identidad. Creo que, justamente por eso, cuando escuchás el disco completo no encontrás una única historia, sino distintas maneras de ver la vida y de atravesar diferentes situaciones. Y eso me gusta, porque también hace que cada persona pueda conectar con una canción distinta según el momento que esté viviendo.
(D80) El heavy metal siempre fue una forma de resistencia cultural. En un mundo cada vez más inmediato, ¿qué lugar creen que ocupa hoy el metal dentro de la sociedad?
(AF) La verdad es que creo que hoy el metal sigue ocupando un lugar muy importante justamente porque nunca dejó de ser auténtico. Vivimos en una época donde todo pasa muy rápido, donde muchas veces una canción dura unos días y al toque aparece otra. El metal, en cambio, siempre fue un lugar donde la gente se toma el tiempo de escuchar, de leer una letra, de entender un disco y hacerlo propio. También creo que el metal tiene algo muy fuerte, que es la unión entre los que lo escuchamos. Más allá de los estilos o las diferencias que pueda haber, cuando vas a un recital sentís que todos están ahí por una misma pasión. Eso es algo que pocas escenas mantienen con tanta fuerza. Y me parece que hoy ese lugar sigue siendo muy importante. No porque el metal tenga que competir con otros géneros, sino porque ofrece algo distinto. Ofrece un espacio donde uno puede expresarse con libertad, donde las canciones pueden hablar de cualquier tema y donde todavía hay gente que se junta a vivir la música de una manera muy intensa. Por eso creo que el metal sigue teniendo mucho para decir. Quizás no sea el género más masivo del momento, pero nunca dejó de generar un vínculo muy fuerte entre la música y la gente que la vive.
(D80) La escena argentina sigue produciendo grandes bandas, aunque muchas veces con poca difusión. ¿Cómo viven ustedes ese presente y qué creen que hace falta para fortalecerlo?
(AF) La verdad es que nosotros lo vivimos de muy cerca porque todos los fines de semana compartimos escenario con bandas distintas y el nivel que hay es impresionante. Hay músicos increíbles, canciones increíbles y bandas que realmente podrían llegar mucho más lejos si tuvieran un poco más de difusión. Creo que hoy, por suerte, también es mucho más fácil grabar, filmar y mostrar lo que hacés. Nosotros mismos tratamos de invertir mucho tiempo y esfuerzo en eso, porque entendemos que hoy la música también pasa por las redes, por los videos y por generar contenido de calidad. Pero también creo que hace falta seguir apoyando la escena desde todos lados: desde los medios independientes, los productores, los lugares que apuestan por las bandas, el público y también entre nosotros mismos. Cuando una banda crece, no siento que le saque lugar a otra. Al contrario, creo que ayuda a que más gente mire para este lado y descubra otras bandas que también tienen muchísimo para ofrecer. Al final, todos queremos lo mismo: que la escena siga creciendo. Y creo que eso se logra cuando dejamos de competir entre nosotros y empezamos a empujar para el mismo lado.
(D80) Si alguien nunca escuchó a Conexión y solo pudiera conocer una canción, ¿cuál elegirían y por qué?
(AF) La verdad es que es una pregunta difícil, porque cada canción representa un momento distinto de la banda y tiene una identidad propia. Hoy probablemente elegiría «Esperanza a Ser», no porque crea que sea mejor que las demás, sino porque siento que representa muy bien el momento que estamos viviendo como banda. Creo que resume bastante la identidad de Conexión y lo que somos hoy como grupo. Pero también sé que capaz dentro de un tiempo te respondería otra canción, porque cada tema representa un momento diferente de la banda y todos tienen algo distinto para decir. Hoy elegiría Esperanza a Ser porque es una buena puerta de entrada para conocernos. Y cuando salga el disco, me gustaría que la gente pueda recorrer el resto de las canciones y descubrir que cada una tiene su propia personalidad y muestra una parte distinta de lo que es Conexión.
(D80) Más allá de la presentación del álbum, ¿cuál sienten que es hoy el verdadero desafío de Conexión como banda?
(AF) La verdad es que creo que el desafío más grande es seguir creciendo sin perder nuestra identidad. Es algo que hablamos mucho entre nosotros desde que arrancó la banda. Hoy es muy fácil dejarse llevar por las tendencias, por lo que funciona en las redes o por lo que parece que hay que hacer para llegar más rápido. Nosotros tratamos de adaptarnos a los tiempos, porque entendemos que la música también cambió y la forma de mostrarla también, pero nunca queremos que eso nos haga perder de vista quiénes somos. También sentimos que el desafío pasa por seguir evolucionando. No queremos hacer siempre el mismo disco ni las mismas canciones. Queremos crecer como músicos, como compositores y como banda, pero que cuando alguien escuche una canción siga diciendo: «Esto es Conexión». Y, obviamente, otro desafío muy grande es lograr que nuestra música llegue a la mayor cantidad de gente posible. Uno puede dedicarle años de trabajo a un disco, pero después el verdadero desafío es que esas canciones lleguen a las personas indicadas y que ellas las hagan propias. Porque, en realidad, el lanzamiento del disco no es el final de un proceso, sino el comienzo de otro. Todo el trabajo que venimos haciendo durante estos años nos lleva hasta ese momento, pero una vez que el disco salga empieza el desafío más importante: llevar esas canciones a la mayor cantidad de escenarios posible, hacer que la gente las conozca, las cante con nosotros y que pasen a formar parte de la vida de quien las escuche. Ahí es donde realmente empieza el camino del disco.
(D80) Delta 80 es un medio 100% independiente sin lazos ni compromisos con nadie más que la libertad, la coherencia y el arte. Siempre que entrevistamos a un artista le damos la posibilidad de expresarse libremente sin la atadura que representa una pregunta. ¿Hay algo que quieran decirle al público?
(AF) Primero que nada, agradecerles el espacio. La verdad es que está buenísimo cuando las entrevistas te permiten hablar de la música desde otro lugar y no solamente contar una fecha o un lanzamiento. Se disfruta mucho poder compartir lo que uno piensa y cómo vive todo este camino. Y a toda la gente que está del otro lado, gracias por seguir apoyando a las bandas independientes. A veces uno ve una canción, un videoclip o un show de una hora, pero atrás de eso hay años de trabajo, de ensayo, de equivocarse, de volver a empezar y de muchísima gente que pone el corazón para que todo eso exista. Nosotros hoy estamos muy cerca de terminar un disco que nos llevó varios años construir y estamos realmente orgullosos del camino que recorrimos para llegar hasta acá. Pero, como decía antes, sentimos que el lanzamiento no es la meta, sino el comienzo de una nueva etapa. Ahí recién las canciones dejan de ser nuestras y empiezan a ser de la gente. Ojalá quienes escuchen el disco encuentren una canción que los identifique, que los acompañe en algún momento de su vida o que simplemente les haga sentir algo. Al final, para nosotros, ese siempre fue el verdadero sentido de hacer música. Y, por último, invitarlos a que sigan apoyando la escena. No solamente a Conexión, sino a todas las bandas, a los medios independientes, a los productores, a los fotógrafos, a los sonidistas y a toda la gente que hace posible que el metal siga creciendo. Porque cuando una escena crece, crecemos todos. Nos vemos muy pronto en la ruta, arriba de un escenario y, si todo sale como lo soñamos, con el disco sonando en los auriculares, en los parlantes, en los autos, en los celulares y acompañando la vida de muchísima gente. Porque, al final, ese siempre fue el sueño: que las canciones dejen de ser nuestras y pasen a formar parte de la historia de quienes las escuchan.
Con un álbum próximo a ver la luz y la convicción de mantenerse fieles a su esencia, Conexión atraviesa un momento decisivo de su trayectoria. Las respuestas de Alejandro Figueroa dejan en claro que, más allá de los escenarios o las plataformas, el verdadero objetivo de la banda sigue siendo el mismo: crear canciones capaces de acompañar a quienes las escuchen. Desde Delta 80 agradecemos la generosidad de compartir este diálogo y les deseamos el mayor de los éxitos en el camino que comienza con la llegada de su primer disco.

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