Con el lanzamiento de «Glam & Gremio», el músico, productor y compositor reflexiona sobre la creación artística, la escena independiente, la originalidad, la industria musical y el presente argentino. Una conversación donde las respuestas incomodan más por lo que invitan a pensar que por lo que buscan imponer.
Antes de escuchar «Glam & Gremio», conviene saber que Florencio Finkel no parece interesado en ofrecer certezas. Su nuevo trabajo, al que define como «un álbum de protesta elegante», evita el panfleto para apostar por la sugerencia, la contradicción y la belleza como vehículo de ideas. En tiempos donde abundan los discursos categóricos y las opiniones instantáneas, Finkel reivindica el valor de la duda y sostiene que el arte no debería funcionar como un sermón, sino como una pregunta abierta.
En esta entrevista exclusiva con Delta 80, el bajista, cantante, compositor y productor habla sobre el delicado equilibrio entre compromiso y estética, cuestiona la uniformidad que observa en buena parte de la producción musical actual, analiza las dificultades que atraviesa la escena independiente y explica por qué considera que la verdadera originalidad nace de apropiarse de los propios referentes en lugar de perseguir fórmulas.
También recuerda a quienes marcaron su formación, reflexiona sobre el presente del país, pone en discusión el impacto de las plataformas digitales en la creación artística y deja una definición que atraviesa toda la conversación: la música puede ser un refugio, una forma de resistencia y, al mismo tiempo, un espacio donde las preguntas siguen siendo mucho más valiosas que las respuestas.
Antes que nada, muchas gracias por brindarnos tu tiempo y atención para esta entrevista.
(Delta 80) En varias entrevistas definiste “Glam & Gremio” como «un álbum de protesta elegante». ¿Hay un riesgo de que la elegancia suavice el mensaje o, justamente, la elegancia puede ser una forma más efectiva de incomodar?
(Florencio Finkel) No me parece que el mensaje se suavice. La búsqueda estética permite que un mensaje ingrese sin avisar. Digamos que no toco el timbre y ya está en la cocina. Generalizando, creo que en lo explícito se sacrifica belleza.
(D80) Tus canciones parecen rechazar la lógica de los discursos absolutos. ¿Sentís que hoy el arte tiene la obligación de hacer preguntas más que ofrecer respuestas?

(FF) Los músicos son pares de sus oyentes y no veo por qué tendrían autoridad para aleccionar a quienes los consumen. El arte siempre debe ser una pregunta. Sobre todo cuando las preguntas pueden tener más de una respuesta.
(D80) Vivimos una época donde todo parece exigir una postura inmediata. ¿La música necesita responder a la actualidad o también tiene derecho a ignorarla?
(FF) No concuerdo, muchas personas públicas hacen equilibrio para evitar mostrar posturas. Casi que sus públicos celebran su neutralidad. El arte tiene que hablar de crisis, personal o coyuntural. El conflicto es el motor y puede ser atemporal. Hay cuestiones humanas que son permanentes, siglo tras siglo. De amor se sufre siempre, por ejemplo.
(D80) El disco habla de contrastes: glamour y trabajo, brillo y oscuridad, baile y resistencia. ¿Cuál de esas contradicciones te representa más como persona?
(FF) Prefiero pensar que en esos contrastes también hay opuestos que son complementarios. Ambos lados se necesitan y nos nutren. En este momento me identifico con Baile y Resistencia. Estoy atento a crear momentos felices para que aguantar este tiempo sea más llevadero.
(D80) Sos bajista, cantante, productor, compositor y además un músico muy solicitado para tocar con otros artistas. ¿En qué proyecto sentís que aparece el verdadero Florencio Finkel?
(FF) En todos, solo participo en proyectos que me gusten y les pongo todo mi interés. Me gusta ser un músico colaborador, ser una parte del todo. Creo que es una característica que no todos los músicos disfrutan hacer. A mí me encanta, ayudar a otro a que su mensaje llegue.
(D80) Has trabajado con músicos de perfiles muy distintos. ¿Qué artista te cambió la manera de entender la música sin que el público necesariamente lo sepa?
(FF) Yo trabajaba 10 horas en un comercio en San Justo y hacía música en el poco tiempo que me quedaba. Pero entonces fui a un curso de producción que publicó Diego Frenkel en la Rolling Stone y me cambió todo. Ver como él trabajaba, su conocimiento después de grabar discos con La Portuaria, que él compartía muy generosamente, fue un antes y después para mí. Nunca hubiera obtenido esa data si no salía del barrio, en ese momento. Y el modo de producción y grabación que Tom Campione y Lucy Patané han desarrollado también me fue muy revelador.
(D80) Hoy pareciera que muchos discos se piensan para el algoritmo antes que para el oyente. ¿Sentís esa presión o todavía hacés música con total libertad?
(FF) Lo único bueno de que mi música no sea consumida masivamente es que hago lo que quiero. No hay voz interior que me diga ESTO ES MEDIO RARO, HACE OTRA COSA QUE SE ENTIENDA.
(D80) En una industria donde muchas canciones duran menos de tres minutos para adaptarse a las plataformas, ¿la creatividad está siendo condicionada por la tecnología?
(FF) ¿Por la tecnología o por la ansiedad que ella genera? Que un estribillo deba entrar a los 30 segundos no creo que sea culpa de la tecnología, es una decisión humana.
(D80) La escena independiente argentina siempre fue resiliente. ¿Hoy la ves en un momento de crecimiento o de supervivencia?
(FF) De supervivencia en lo económico, montar un show es casi una garantía de bancarrota para los artistas emergentes. Pero a nivel artístico siempre está brillando y afirmo temerariamente que lo mejor está en la periferia del mundo del espectáculo.
(D80) Si tuvieras que elegir una canción de “Glam & Gremio” que mejor resuma el presente argentino, ¿cuál sería y por qué?
(FF) Dos canciones: «El día sin piel» y «Black perra». Son más explícitas que el resto, hablan en primera persona. En una, el protagonista comparte que las cosas que sabe o puede hacer no le sirven para sobrevivir. En la otra, se describe ese sentimiento de tristeza e intrascendencia que se instala en el ánimo cuando una sociedad es brutalmente sometida también en lo espiritual.
(D80) Como productor, ¿qué error ves repetirse con mayor frecuencia entre los artistas emergentes?
(FF) La uniformidad de producción. Artistas calcados unos de otros, la fórmula, la falta de personalidad en pos de tener más llegada. Y no creo que sea exclusivo de los artistas emergentes.
(D80) ¿Hay algo que hoy no aceptarías producir aunque musicalmente te pareciera excelente?
(FF) Sí, claro. Si se transmite un mensaje que odio no podría, o si el artista no me cae bien. Las relaciones humanas es lo que más importa.
(D80) Muchos músicos hablan de autenticidad, pero pocos logran sonar realmente diferentes. ¿Qué significa para vos ser original en 2026?
(FF) Apropiarte de tus referentes. No importa si se nota que le sacaste data a un artista que admirás, o a varios a la vez en realidad, en la medida que el resultado sea verdadero y te represente. Cuando podés plasmar tu personalidad en la música que hacés, lográs la originalidad. Cabe decir que las personas pueden parecerse también, lo que daría una obra artística poco identificable. En este punto, no hay garantías. Tal vez si diversas personas se juntan, como condimentos en una comida, de esa mezcla sale algo nuevo y original.
(D80) ¿Te preocupa más que una obra sea comprendida o que sea recordada?
(FF) No está entre mis preocupaciones ninguna de esas cosas.
(D80) ¿Alguna vez descartaste una canción porque era demasiado personal?
(FF) No. No suelo hacer confesiones explícitas. Se trata de cazar el inconsciente colectivo, de entender la energía del momento para plasmarla y que le llegue a todos. Yo no puedo emocionarme con la canción Oh Yoko, por ejemplo. Y pongo de ejemplo a Lennon, que me encanta. No está hablando de nosotros sino solo de ellos, se pasa de personal y se vuelve autobiográfica. No puedo transferirla a todos. Pero en la canción Mother, cantada en primera persona, sí habla de él y al mismo tiempo, de todos. Es muy subjetivo, igual.
(D80) Si tuvieras que borrar una sola etiqueta que suele ponerse sobre tu música («indie», «alternativo», «pop», «experimental»…), ¿cuál eliminarías?
(FF) De esas “indie”, no creo que sea esa estética.
(D80) Has compartido escenario con artistas muy diversos. ¿Existe algún prejuicio dentro del ambiente musical argentino del que casi no se habla?
(FF) Mmmhh, en este momento diría que no, no me viene un prejuicio musical argentino. Creo que se avanzó mucho en ese sentido. Por lo menos en lo referido al respeto por los diversos géneros musicales y su convivencia.
(D80) ¿Creés que hoy es más difícil conseguir público o conseguir atención?
(FF) Público. La atención es efímera y se puede ganar con malas artes.
(D80) Imaginemos que dentro de 20 años alguien escucha “Glam & Gremio” por primera vez. ¿Qué te gustaría que pensara sobre la época en la que fue escrito?
(FF) Si pensaran: «cuánta angustia, pero tienen ganas de hacer chistes, no se rindieron» estaría bien.
(D80) Si mañana tuvieras que empezar de cero, sin nombre, sin trayectoria y sin contactos… ¿harías exactamente la misma música?
(FF) No, quiero creer que aprendí cosas en el camino que me harían pagar costos emocionales más bajos. Hacer una carrera musical te obliga a moverte en terrenos ajenos y no siempre lo tenés claro.
(D80) Delta 80 es un medio 100% independiente sin lazos ni compromisos con nadie más que la libertad, la coherencia y el arte que no tiene vínculos económicos lo cual lo hace libre para poder decir lo que le parece cuando le parece y donde le parece y si se equivoca y tiene que pedir disculpas lo hace sin ningún problema. Siempre que entrevistamos a un artista le damos la posibilidad de expresarse libremente sin la atadura que representa una pregunta. Te agradecemos que nos hayas atendido y te pedimos, si querés, que expreses lo que quieras expresar a los oyentes/lectores y al público en general.
(FF) ¡Muchas gracias por el espacio!
En una industria cada vez más pendiente de la velocidad, de los algoritmos y de las fórmulas, Florencio Finkel parece caminar en dirección contraria. No por rebeldía calculada, sino por convicción. En sus respuestas no hay eslóganes, hay pensamiento; no hay poses, hay preguntas; no hay recetas para el éxito, sino una defensa permanente de la identidad artística como único camino posible.
«Glam & Gremio» nace desde esa tensión entre la belleza y el conflicto, entre el baile y la resistencia, entre la angustia y la necesidad de seguir creando. Y quizás allí resida su mayor virtud: recordarnos que el arte no tiene la obligación de tranquilizar ni de confirmar nuestras ideas, sino de sacudirlas.
En tiempos donde casi todo parece diseñado para consumirse y olvidarse con la misma rapidez, conversar con Florencio Finkel es un ejercicio poco habitual: detenerse, escuchar y pensar. Porque, después de todo, las mejores canciones —como las mejores entrevistas— no siempre ofrecen respuestas. A veces simplemente dejan la pregunta correcta sonando mucho después de que termina el último acorde.
Próximas presentaciones
11/7 – Palacio Libertad, Buenos Aires, 20 hs
12/7 – Palacio Libertad, Buenos Aires, 19 hs
22/8 – Congo, Buenos Aires, 20.30 hs


Facebook
Twitter
Instagram
YouTube
RSS