La canción todavía no fue publicada oficialmente, pero Daniel Devita ya dejó escuchar un adelanto y confirmó el misterio que venía rodeando al proyecto: Adrián Barilari es el vocalista invitado. Una colaboración que cruza dos universos musicales diferentes y que promete llevar “Pesadillas” hacia un territorio especialmente intenso.
Hay pesadillas que empiezan cuando cerramos los ojos. Y hay otras que empiezan exactamente al revés: cuando los abrimos.
Con esa idea, Daniel Devita viene construyendo el clima alrededor de “Pesadillas”, una canción que todavía no llegó oficialmente a las plataformas pero que ya empezó a circular en forma de adelanto. El misterio tuvo finalmente nombre propio: Adrián Barilari.
La revelación no es un detalle menor. Barilari no aparece aquí simplemente como un cantante invitado. Su presencia modifica las expectativas alrededor de una canción que, desde su propio título, propone entrar en una zona incómoda: aquello que nos persigue mientras dormimos, pero también aquello que puede resultar mucho más inquietante cuando forma parte de la realidad cotidiana.
Devita decidió mantener el suspenso hasta el último momento. Y el anuncio de Barilari funciona precisamente porque la canción necesita de esa tensión. El propio artista presentó públicamente al cantante como su invitado en “Pesadillas” y señaló que el proyecto se encuentra en su recta final.
Una pesadilla que no termina al despertar
Hay algo particularmente interesante en el concepto que Devita eligió para esta canción: la pesadilla no queda encerrada en el mundo de los sueños.
La frase que acompaña la presentación —“Hay pesadillas que empiezan al cerrar los ojos. Hay otras que comienzan al abrirlos”— funciona como una verdadera llave de entrada al tema.
Desde ahí, “Pesadillas” parece proponer una inversión de la idea tradicional del miedo. No se trata únicamente de monstruos, sombras o imágenes nocturnas. La pesadilla también puede ser aquello que aparece con la luz del día, cuando la realidad deja de ser una abstracción y se vuelve imposible de ignorar.
Y ese concepto resulta particularmente apropiado para Devita, cuya obra viene desarrollando una relación muy directa entre música, palabra y lectura de la realidad.
En “Pesadillas”, esa dimensión parece adquirir una forma más oscura. La canción no necesita refugiarse en lo sobrenatural para construir inquietud: alcanza con reconocer que algunas de las cosas que nos rodean pueden ser bastante más perturbadoras que cualquier sueño.
Devita y Barilari: dos mundos que se encuentran
La elección de Adrián Barilari agrega una segunda capa de interés. La voz de Barilari está asociada inevitablemente a una tradición determinada del rock pesado argentino. Su historia con Rata Blanca lo convirtió en una de las voces más reconocibles del género, y su carrera solista también recorrió distintos territorios dentro del rock y el metal.
Devita, en cambio, llega desde otro lugar. Su herramienta central es la palabra, el fraseo, la métrica y una forma de construir canciones en la que el discurso tiene un peso decisivo.
Por eso, más que preguntarse qué hace Barilari dentro de una canción de Devita, resulta más interesante preguntarse qué sucede cuando esos dos lenguajes se encuentran. Y ahí está uno de los atractivos principales de “Pesadillas”.
El adelanto permite percibir una canción que busca una atmósfera de tensión y que encuentra en la voz invitada un elemento capaz de llevar ese clima hacia un territorio más dramático. Barilari aporta una identidad vocal inmediatamente reconocible y, sobre todo, una historia musical que el oyente argentino identifica en cuestión de segundos.
No parece una colaboración colocada allí para sumar un nombre a los créditos. La elección tiene sentido dentro del concepto de la canción.
La palabra sigue estando en el centro
Incluso antes de su publicación definitiva, “Pesadillas” deja claro que el texto no funciona como un simple acompañamiento de la música.
El título y el concepto de la canción construyen una idea central: la diferencia entre aquello que imaginamos mientras dormimos y aquello que debemos enfrentar cuando estamos despiertos puede ser mucho más pequeña de lo que creemos.
La pesadilla, entonces, deja de ser solamente una experiencia individual. Se convierte en una manera de nombrar un estado de realidad.
Y esa lectura permite entender mejor la incorporación de Barilari. Su voz trae consigo una dimensión rockera, dramática y casi teatral que amplifica el costado más oscuro del planteo de Devita.
El resultado es una combinación que despierta curiosidad justamente porque no parece buscar comodidad.
Todavía no salió. Y eso también importa
Hay una diferencia fundamental entre escuchar un adelanto y escuchar una canción publicada.
“Pesadillas” todavía está en ese territorio previo en el que el oyente recibe fragmentos, imágenes y señales, pero todavía no tiene la obra completa disponible para recorrerla todas las veces que quiera.
Por eso, esta escucha anticipada tiene algo de presentación a puertas entreabiertas. Devita ya mostró una parte. Ya sabemos que hay una canción llamada “Pesadillas”. Ya sabemos cuál es su concepto. Ya sabemos que Adrián Barilari pone su voz en ella.
Pero todavía falta el momento en que la canción deje de ser promesa y se convierta definitivamente en obra publicada. Y quizás ahí esté el mayor atractivo de este adelanto: no resuelve completamente el misterio. Lo aumenta.
Porque si hay pesadillas que comienzan cuando cerramos los ojos y otras que empiezan cuando los abrimos, la de Daniel Devita todavía está esperando el momento de despertarse por completo.
“Pesadillas” todavía no salió. Pero ya consiguió algo importante: que queramos escucharla entera.

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