(Cultura Infernal) La artista bonaerense presenta “No me llames más”, el primer adelanto de su próximo álbum, y lanza oficialmente NOIR Producciones, el proyecto creativo con el que busca expandir su propuesta artística y generar nuevas oportunidades dentro de la escena independiente.
En tiempos donde la independencia artística suele enfrentarse a las exigencias de una industria cada vez más concentrada, Luly Noir eligió profundizar el camino que viene construyendo desde hace una década. La cantante, compositora y pianista bonaerense acaba de presentar “No me llames más”, el primer adelanto de su próximo álbum de estudio, una obra que marca el inicio de una nueva etapa en su carrera y coincide con un aniversario significativo: diez años de trayectoria solista.
El lanzamiento, disponible desde el 2 de junio junto a su videoclip oficial, no llega solo. También representa la presentación formal de Noir Producciones, el proyecto artístico que impulsa junto a su hermano y director artístico Federico Noir. Más que un sello o una productora convencional, la iniciativa se propone como una plataforma de desarrollo creativo para artistas de distintas disciplinas, sostenida por una lógica autogestiva y una mirada integral del arte.
Dentro de ese contexto, “No me llames más” funciona como una declaración de principios. Musicalmente, la canción se mueve entre las sonoridades del pop alternativo y una impronta emocional intensa, mientras que su discurso apunta a la búsqueda de autonomía frente a los condicionamientos externos, tanto en el plano personal como en el artístico.
La nueva etapa encuentra a Luly Noir profundizando algunos de los rasgos que definieron su recorrido: una fuerte identidad visual, una construcción conceptual que trasciende el formato de canción y una búsqueda constante por integrar música, imagen y performance en un mismo lenguaje.
Desde el inicio de su proyecto solista en 2016, la artista desarrolló una propuesta que dialoga con el pop, el rock y las expresiones audiovisuales contemporáneas. Cada lanzamiento forma parte de una narrativa más amplia en la que el vestuario, la dirección de arte, la fotografía y el video ocupan un lugar tan importante como la propia música.
Ese enfoque alcanza una nueva dimensión en el álbum que comenzará a revelarse a partir de este primer adelanto. Producido por Juan Pablo Adamo en Estudios Camarón Brujo y masterizado por Álvaro Villagra, el trabajo se perfila como uno de los proyectos más personales de su carrera.
En una escena donde cada vez más artistas apuestan por construir sus propias herramientas de producción y difusión, el presente de Luly Noir encuentra a la autogestión ocupando un lugar central. No solo como una estrategia para desarrollar una carrera, sino como una forma de preservar la identidad artística y generar espacios de creación alejados de los modelos estandarizados.

A diez años de sus primeros pasos como solista, la artista abre un nuevo capítulo con la misma premisa que atravesó su recorrido desde el comienzo: hacer de la independencia una herramienta para crear, crecer y sostener una voz propia dentro de la música argentina.
La dimensión escénica también ocupa un lugar central dentro de la propuesta de Luly Noir. Lejos de concebir sus presentaciones como simples conciertos, la artista trabaja cada show como una experiencia integral donde conviven música en vivo, narrativa visual, cambios de vestuario y elementos performáticos que amplían el universo de sus canciones.
Esa concepción multidisciplinaria tiene mucho que ver con la influencia de referentes que marcaron su formación artística, desde figuras del pop internacional como Madonna, Lady Gaga, Céline Dion y Miley Cyrus hasta expresiones ligadas al teatro, la moda y el lenguaje audiovisual. Sin embargo, el resultado evita la imitación para construir una identidad que busca dialogar con esas influencias desde una perspectiva propia.
El lanzamiento de “No me llames más” también anticipa la llegada de «Alter Ego», un álbum que profundiza la idea de la dualidad presente en toda la obra de la artista. La tensión entre fragilidad y fortaleza, luz y oscuridad, intimidad y exposición aparece como uno de los ejes conceptuales que atraviesan este nuevo material.
Con una década de experiencia dentro del circuito independiente, Luly Noir enfrenta este nuevo ciclo desde un lugar de consolidación artística. La combinación entre música, identidad visual y autogestión se transforma así en el punto de partida para una etapa que busca ampliar horizontes sin renunciar a los principios que definieron su recorrido desde el comienzo.
Tratamos de ser lo más objetivos posible pero debemos decir que Delta 80 ama profundamente a Luly Noir. Dicho esto con la más absoluta subjetividad, una artista tan intensa y profesional va a romperla en las grandes ligas. Lo que esté al alcance del Proyecto de Comunicación y Difusión Delta 80 será puesto sobre la mesa.

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