(Fabián Solari) Está en el candelero hablar de las fuerzas del cielo. Hablar de fuerza cuando se trata de heavy metal es darle más entidad a los intérpretes si es que han estado a la altura. La energía que derrama la religión en sus fieles no hace más que darles cohesión con los ideales que profesan. Religión puede darse en muchas cosas más allá de la fe dogmática y la música es, para muchos, una religión. Ni hablar entonces del heavy metal en todas sus variantes.
Ahora, ¿qué ocurre si las fuerzas del cielo hacen vibrar las fibras íntimas, los corazones y el cuerpo regalando melodías y distorsión en clave metalera? La respuesta la encontramos el sábado pasado en el predio Manantial en el Desierto de la Iglesia Evangélica Cristiana.
En el marco del Manantial Cultura Fest se organizaron puestos de comida con muchas mesas y sillas, un puesto de enfermería y stands de venta de remeras y agendas, todo de gran calidad y precios muy accesibles. Faltó un stand de venta de discos porque los primeros álbumes de Barni se han editado en físico. Uno de los asistentes dijo: «Con un gran esfuerzo y organización de la iglesia. Excelente comida en calidad y precio. Cómo solo la iglesia lo puede hacer. Dio gusto comprar comida hecha con amor y sin fines de lucro y si fue con fines seguro tuvo sentido y fueron buenos fines».
Clima familiar, ambiente festivo y vestimentas de todo tipo le daban una atmósfera diferente para quienes estamos acostumbrados a conciertos netamente metaleros. Debo confesar que me sorprendí varias veces pero una de ellas sigue repiqueteando en mi cabeza; en medio del concierto pude ver personas cantando a viva voz con lágrimas en los ojos y sus brazos al cielo.
Antes de la presentación de las bandas hubieron dos niños que se sentaron en la batería para hacer un cover cada uno y se llevaron la ovación de todos. Luego, y ahora sí, era la hora de las bandas. Señal de Auxilio abrió la jornada con un ñu metal / metal alternativo firme y abrasivo tanto musical como líricamente aunque siempre el mensaje tiene a dios y su fuerza presentes. Luego fue el turno de Scream Of Glory con una propuesta de metal moderno esperanzador, duro y sensible al mismo tiempo. Tanto Señal de Auxilio como Scream Of Glory fueron sorprendentes propuestas para quienes vivimos un metal distinto. Ni mejor ni peor, simplemente distinto. En definitiva, uno y otro forman parte del movimiento que tanto amamos.

El cierre. Pablo Barni en guitarra, Leo Molina en bajo, Juan Bardot en batería, Ariel como invitado en guitarra y Luis Barni en voz. Algo pasó en el ambiente porque de repente la cantidad de gente se triplicó, las familias – madre, padre e hijos pequeños – se acercaron a las vallas y la atención doblegó al murmullo generando silencio.
Sin mediar acción más que la interpretación, la banda comenzó a tocar y rápidamente Luis Barni se hizo presente sobre el escenario para interpretar «Decisión» abriendo la noche.
Entre tema y tema el mensaje del pastor rockero llegaba con fuerza lo cual quedaba claro a la hora de los aplausos y vítores.
Los temas seleccionados para conformar el setlist se ajustaron a lo que el público parecía esperar aunque muchos pedían «Hijo pródigo» y «Qué hay detrás», entre los cuales me incluyo. El sonido no fue del todo bueno, apenas aceptable más allá de la dinámica del sonidista yendo y viniendo todo el tiempo tornándose, por momentos, algo tedioso.
¿Se le puede reclamar algo a Barni? Viendo al público puedo afirmar que no aunque uno siempre busca obtener un poco más. Claro está que Luis Barni ya no es el pastor rockero de los ’90 y ello se percibe en la voz pero su dominio de escenario, una voz correcta y un mensaje evangelizador hacen de cada concierto una fiesta. Después de todo, las señoras y sus hijos pequeños (también sus maridos) cantan junto a Barni cada estrofa de cada canción lo cual me sorprendió para bien. Como si ello fuera poco el cierre del concierto fue con «Guerrero».
Me dio la impresión que la mayoría de las personas estaban allí por su pertenencia a la iglesia pero también, y no es un dato menor o anecdótico, porque querían rockearla con Barni. Está en el candelero hablar de las fuerzas del cielo. Más aún escucharlas y disfrutarlas. La próxima es en abril en San Miguel. Habrá que estar atento.

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