El mundo del rock y el heavy metal despide a una de sus figuras más emblemáticas. Phil Campbell, histórico guitarrista de Motörhead, falleció a los 64 años tras permanecer internado en terapia intensiva luego de una compleja operación, según confirmó su familia en un comunicado. La noticia fue dada a conocer a través de las redes de su banda Phil Campbell and the Bastard Sons, proyecto que el músico había formado junto a sus hijos tras el final de Motörhead. En el mensaje, sus familiares lo describieron como “un esposo devoto, un padre maravilloso y un orgulloso abuelo”, recordado cariñosamente por su familia como “Bampi”. Nacido en Gales en 1961, Campbell se incorporó a Motörhead en 1984, iniciando una etapa clave para la banda liderada por Lemmy Kilmister. Permaneció en el grupo hasta su disolución en 2015, tras la muerte del propio Lemmy. Durante más de tres décadas fue responsable de gran parte del sonido de guitarra que definió al grupo en discos y giras alrededor del mundo. Su estilo directo, potente y cargado de actitud quedó plasmado en álbumes fundamentales como Orgasmatron, 1916 y Bastards, trabajos que consolidaron a Motörhead como una de las bandas más influyentes del heavy metal y del hard rock.
Después de la desaparición de Motörhead, Campbell continuó activo en la música con Phil Campbell and the Bastard Sons, banda con la que interpretaba clásicos del repertorio del grupo y nuevo material, manteniendo vivo el legado del rock crudo y sin concesiones que caracterizó su carrera.
Semanas antes de su muerte, su banda había cancelado varias fechas de gira por recomendación médica, aunque en ese momento no se habían revelado detalles sobre su estado de salud.
Con su fallecimiento, el heavy metal pierde a uno de los guitarristas que ayudaron a moldear su sonido durante décadas. Su legado permanece en los riffs que acompañaron a generaciones de fans y en una discografía que sigue siendo referencia para el rock más visceral.
Como muchos fans ya expresan en redes y foros de todo el mundo, Campbell se reúne ahora con viejos compañeros de ruta en el imaginario del rock eterno. Pero su música —rápida, sucia y poderosa— seguirá sonando fuerte.

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