(Brian Heason HBM Promotions/Music Plugger) La escena rockera de Nueva Zelanda vuelve a hacer ruido de la mano de Pieces Of Molly, que presenta «Alligator», el nuevo sencillo con el que da continuidad al exitoso lanzamiento de «Don’t Take Me To The Disco», publicado en marzo.
El anterior corte permitió que muchos oyentes descubrieran por primera vez a la banda, generando una respuesta que sorprendió incluso a sus propios integrantes. El entusiasmo del público fue tal que el grupo, oriundo de Christchurch, comenzó a plantearse la posibilidad de salir de la tranquilidad de su ciudad natal para llevar su explosiva propuesta a escenarios de todo el mundo.
Rock de alto voltaje
Pieces Of Molly define su sonido con una comparación tan provocadora como acertada: «el hijo bastardo de una aventura de una noche entre Motörhead y AC/DC». Y lo cierto es que la música del cuarteto hace honor a esa descripción.
Su propuesta combina riffs contundentes, velocidad, actitud y una energía arrolladora que remite al hard rock y al rock and roll más visceral. La banda apuesta por canciones directas, cargadas de potencia, con una impronta que recuerda a los grandes referentes del género sin perder personalidad.
Las críticas especializadas destacan precisamente esa intensidad. Su música avanza como un tren desbocado rumbo al infierno: guitarras incendiarias, una base rítmica demoledora y una voz rasposa que transmiten toda la esencia del rock clásico llevado a un sonido contemporáneo. Incluso, en medio de esa descarga de adrenalina, aparecen guiños inesperados, como los coros finales que aportan un contraste tan llamativo como efectivo.
Con «Alligator», Pieces Of Molly confirma que el impacto de su primer sencillo no fue casualidad. La banda neozelandesa sigue consolidando una identidad basada en el rock más crudo y auténtico, con la mira puesta en trascender las fronteras de su país y conquistar nuevos públicos internacionales.

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