La música argentina atraviesa una jornada de tristeza tras conocerse el fallecimiento de Santi Yonamine, tecladista histórico de la banda Los Parraleños y una de las figuras más representativas de la llamada “cumbia samurai”. El músico tenía 47 años.
La noticia fue confirmada por la propia banda a través de sus redes sociales con un mensaje breve y conmovedor: “Se nos fue de gira un eterno. Te vamos a extrañar”. La publicación generó una inmediata repercusión entre colegas, periodistas, seguidores y músicos de distintas escenas del rock y la música tropical alternativa.
Yonamine fue una pieza clave en la identidad artística de Los Parraleños, grupo surgido a mediados de los años 90 y reconocido por fusionar cumbia, ska, rock y elementos de la cultura japonesa en una propuesta única dentro de la escena argentina. Con maquillaje inspirado en el teatro kabuki y una estética performática que dialogaba con bandas como Kiss, el grupo logró construir un universo propio que dejó huella en varias generaciones.
El gran salto de popularidad llegó en los primeros años de los 2000, especialmente tras la difusión de “Megadeth”, la recordada reversión del tema “Morrisey” de Leo García. La canción se convirtió rápidamente en un himno alternativo y posicionó a la banda como una propuesta diferente y disruptiva dentro de la música popular argentina.
Tras conocerse la noticia, numerosas figuras del ambiente artístico expresaron su dolor y compartieron recuerdos junto al músico. El periodista Hernán Panessi lo definió como “un tipazo absoluto”, mientras que otros colegas destacaron tanto su talento artístico como su calidez humana y su generosidad fuera del escenario.
La partida de Santi Yonamine representa una pérdida importante para la escena independiente y para toda una generación que encontró en Los Parraleños una mezcla irreverente de humor, identidad nikkei y música popular. Su legado seguirá vivo en las canciones, los escenarios y el recuerdo de quienes compartieron su arte.

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