A los 93 años falleció en Roma el legendario director de «Calígula». Detrás de las cámaras, protagonizó peleas monumentales, enfrentamientos con la censura y una de las mayores controversias de la historia del cine. Su último capítulo terminó lejos de los flashes, pero su legado seguirá dando que hablar.
El cine perdió a uno de sus personajes más irreverentes. Giovanni Brass, mundialmente conocido como Tinto Brass, murió el miércoles 4 de noviembre en Roma, a los 93 años. Su familia confirmó la noticia a la agencia italiana ANSA. Su esposa, Caterina Varzi, y sus hijos, Bonifacio y Beatrice, comunicaron que la despedida será en una ceremonia estrictamente privada.
Con su muerte se va mucho más que un director de cine: desaparece uno de los grandes provocadores de la pantalla europea, un hombre que convirtió el erotismo en una bandera artística y que supo incomodar a la sociedad como pocos.
Calígula: El escándalo que sacudió al mundo
Si hay una película que quedó asociada para siempre con su nombre, es «Calígula» (1979). Una producción monumental, protagonizada por Malcolm McDowell, Helen Mirren, Peter O’Toole y John Gielgud, que mezcló imperio romano, ambición, perversión, poder y sexo explícito.
Pero detrás de aquella película había una historia todavía más escandalosa.
El productor Bob Guccione, fundador de la revista Penthouse, incorporó escenas sexuales explícitas filmadas por un equipo independiente, sin el consentimiento de Brass. El resultado provocó una verdadera guerra entre el productor, el director y el guionista Gore Vidal.
Brass terminó renegando públicamente de la versión estrenada. Vidal también se distanció del proyecto. La película se convirtió en una leyenda de la controversia cinematográfica y todavía hoy genera discusiones sobre los límites entre el arte, la provocación y la explotación comercial.
Décadas después, el hallazgo y la recuperación de material original permitieron reconstruir otra mirada sobre aquella producción. En 2023 se presentó una nueva versión restaurada, alimentando nuevamente el mito de «Calígula».

Un hombre que vivió peleado con la censura
Brass no necesitaba demasiado para generar polémica. Su cine estaba atravesado por el deseo, el voyeurismo, el poder y las convenciones sociales.
Entre sus películas más recordadas aparecen «Salón Kitty», «La llave», «Miranda», «Los burdeles de Paprika» y «El hombre que mira».
El realizador llegó a contar que había pasado casi más tiempo en los tribunales que detrás de una cámara. Según sus propias declaraciones, 26 de sus 27 películas fueron censuradas.
Su mirada era incómoda, provocadora y, muchas veces, deliberadamente excesiva. Para él, el erotismo no era simplemente mostrar cuerpos desnudos: era una forma de expresión y una manera de cuestionar la hipocresía social.
De la vanguardia europea a los límites del erotismo
Nacido en Milán el 26 de marzo de 1933, Giovanni Brass comenzó su recorrido cinematográfico lejos de los escándalos que después lo harían famoso.
Trabajó en París, en la Cinemateca Francesa, y tuvo contacto con grandes figuras del cine europeo. También colaboró con Roberto Rossellini.
Su primera etapa estuvo vinculada con el cine experimental y la vanguardia. Pero durante los años setenta encontró en el erotismo un territorio donde podía desarrollar una identidad artística absolutamente personal.
Su estilo terminó convirtiéndose en una marca registrada: mujeres protagonistas, situaciones provocadoras, humor irreverente y una cámara que nunca parecía interesada en pedir permiso.
Sus últimos años y una despedida en privado
En 2010 sufrió un accidente cerebrovascular que afectó su salud. En sus últimos años permaneció alejado de la actividad cinematográfica habitual.
En 2017 se casó con Caterina Varzi, su segunda esposa, quien también trabajó en la preservación y organización de su archivo personal.
En una de sus últimas apariciones públicas, su mensaje reivindicaba la libertad creativa, la experimentación y la búsqueda estética que habían marcado toda su carrera.
La familia decidió que el funeral se realizara en la intimidad, sin una gran ceremonia pública.
Se apaga el hombre, sobrevive la provocación
Tinto Brass nunca fue un director convencional. Fue amado, criticado, censurado y discutido. Sus películas incomodaron a generaciones enteras y pusieron sobre la mesa debates que todavía siguen vigentes.
Quizás su mayor provocación haya sido demostrar que el cine podía ser un territorio donde el deseo, la libertad y el escándalo convivieran sin pedir disculpas.
A los 93 años, se marcha el hombre que convirtió el erotismo en una firma cinematográfica.
Y aunque las luces de su cámara se apagaron para siempre, el universo de Tinto Brass seguirá encendiendo polémicas.
Delta 80 | Cine, personajes y las historias que dejan huella.



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