¿De vuelta a las raíces o al futuro? No importa cómo lo llames… Grave Digger graba el primer álbum de su carrera sin pasajes de teclado. Con el nuevo guitarrista Tobias Kersting, la banda recupera señas de identidad olvidadas. En enero el álbum «Bon collector» sorprendió y en abril el single «Hellfire crusade» confirmó el nuevo camino, llega «Bark to hell»… no más palabras…
Canciones crudas, brutales, honestas y a la vez pegadizas como «Bone Collector» o «Made Of Madness» retumban en los altavoces. Monstruos del groove como «Riders Of Doom» o «Mirror Of Hate» son como una aplanadora, y la banda también evoca los buenos tiempos del rock de estadio con «The Devils Serenade». Lejos de los álbumes conceptuales de las últimas dos décadas, «Bone Collector» es un manifiesto del heavy metal alemán. «Kingdom of Skulls» rinde homenaje a la muerte y se puede sentir el espíritu de los ’80 sin sonar rancio.
Oldschool en su máxima expresión, sin óxido ni pátina, sin autocopias y siempre auténtico, así es como se puede describir el nuevo trabajo de la banda. Quienes creen estar escuchando una mezcla de antiguas hazañas heroicas se equivocan, y canciones como «The Rich The Poor The Dying» o «Whispers Of The Damned» lo demostrarán. Pocas veces la banda ha sonado tan versátil como en estos días. Enérgica, fresca, multifacética… va directo al grano. Producida, mezclada y masterizada por Chris Boltendahl, con una puesta en escena visualmente a cargo del artista brasileño Wanderley Perna, esta es una obra de arte que anuncia una nueva era.
Chris Boltendahl (voz)
Tobías Kersting (guitarra)
Jens Becker (bajo)
Marcus Kniep (batería)

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