La escena del rock alternativo está de luto. Jennifer Finch, histórica bajista de L7, falleció el 18 de julio de 2026 a los 59 años, luego de enfrentar una agresiva forma de cáncer cerebral. La noticia fue confirmada por su familia y por las integrantes de la banda, apenas unos días después de que se hiciera público su delicado estado de salud.
Finch fue una de las figuras fundamentales del rock alternativo de finales de los años 80 y principios de los 90. Integró L7 desde 1986 y participó en discos esenciales como Smell the Magic (1990), Bricks Are Heavy (1992) y Hungry for Stink (1994), trabajos que ayudaron a consolidar el sonido entre el punk, el grunge y el metal que convirtió al grupo en una referencia mundial.
Más allá de su papel como bajista y compositora, Finch también desarrolló una destacada carrera como fotógrafa, artista visual y escritora. Tras dejar L7 en 1996, formó proyectos como The Shocker y OtherStarPeople, antes de regresar a la banda durante la reunión de 2014, con la que grabó el álbum Scatter the Rats (2019).
A comienzos de julio se había informado que padecía un glioblastoma, una forma particularmente agresiva de cáncer cerebral, enfermedad que la obligó a retirarse de la gira despedida de L7. En los últimos días, una campaña solidaria reunió cientos de miles de dólares para colaborar con los gastos de su tratamiento y cuidados médicos.
En un emotivo mensaje, las integrantes de L7 recordaron a Finch como una «fuerza creativa única» y una compañera imprescindible, al tiempo que anunciaron que la gira de despedida continuará respetando el deseo que ella misma había expresado antes de morir.
Con su actitud desafiante, su potencia sobre el escenario y su compromiso con las causas feministas y sociales, Jennifer Finch dejó una marca indeleble en la historia del rock. Su legado seguirá vivo en una generación de músicos y fanáticos que encontraron en L7 una de las bandas más auténticas e influyentes del movimiento grunge.

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