En el Pabellón de exposiciones temporarias se exhiben piezas de colecciones públicas y privadas vinculadas a esta antigua civilización.
El Museo Nacional de Bellas Artes inaugura el martes 18 de noviembre, a las 19, la muestra antológica “Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina”, curada por los prestigiosos investigadores Sergio Baur y José Emilio Burucúa que refleja el interés histórico y artístico que esta antigua civilización despertó en la cultura de nuestro país.
Con más de 180 piezas, por primera vez exhibidas en conjunto en la Argentina, en el Pabellón de exposiciones temporarias podrán verse sarcófagos auténticos, papiros, estatuillas y máscaras funerarias, figuras, calcos de esfinges y bustos, vasijas, amuletos y piedras talladas con jeroglíficos, junto con un vasto corpus de documentos, libros, revistas, afiches y fotografías.
“La inauguración de esta extraordinaria muestra coincide con un interés global por el legado cultural de esta antigua civilización, que se evidencia en la reciente apertura del impactante Gran Museo Egipcio en El Cairo o en la exposición ‘Egipto divino’ del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York”, comenta el director del Bellas Artes, Andrés Duprat.
“En la Argentina, es la primera vez que se reúnen piezas tan significativas del Antiguo Egipto, provenientes de más de veinte instituciones públicas y privadas, una selección que da cuenta de la riqueza de las colecciones egipcias de nuestro país e ilustra el interés que la antigua civilización ha generado en intelectuales, científicos, artistas y aficionados argentinos desde hace más de dos siglos”, agrega Duprat.
En la sala podrán verse objetos arqueológicos, fotografías, obras artísticas y materiales de archivo pertenecientes al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti, la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, el Museo Xul Solar, el Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil, la Academia Nacional de Bellas Artes, el Museo Nacional de Arte Oriental, el Palais de Glace, la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Arte Decorativo, y el Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova, entre otras instituciones.

Con el asesoramiento académico de los especialistas Diego M. Santos y Marcelo Campagno, la muestra toma como punto de partida el archivo documental y fotográfico reunido por Alfredo González Garaño y Marieta Ayerza –hoy parte del acervo de la Academia Nacional de Bellas Artes–, que registra el viaje que el matrimonio argentino realizó por Egipto en 1926, en una época marcada por el impacto mundial tras el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922.
La exposición también refleja la fascinación que el Antiguo Egipto despertó en intelectuales, artistas y científicos argentinos (figuras como Dardo Rocha, Lucio V. Mansilla, Oliverio Girondo, Xul Solar, Manuel Mujica Láinez o Jorge Luis Borges, entre otros), quienes incorporaron imágenes y símbolos de esta civilización en sus creaciones. En el presente, artistas contemporáneos como Eduardo Costa y Karina El Azem resignifican ese legado desde lenguajes actuales.
La tradición de egiptofilia en el país también dio lugar a un desarrollo académico de relevancia internacional, con la conformación de una escuela argentina de egiptología, impulsada por el historiador Abraham Rosenvasser, quien sentó las bases de una línea de investigación sostenida en las universidades de Buenos Aires y La Plata. Así, como parte de la muestra, se exhibirán piezas audiovisuales, imágenes, croquis y dibujos de expediciones arqueológicas históricas y activas en la actualidad. También se proyectará en sala el documental «De la Nubia a La Plata”, escrito y dirigido por Ricardo Preve, que narra la misión liderada por Rosenvasser entre 1961 y 1963 en el complejo Aksha.
La exposición incluye, además, distintas representaciones artísticas que reflejan la influencia del Antiguo Egipto en la cultura local. Como parte de este núcleo, se exhibirá un ensayo fotográfico de Facundo de Zuviría dedicado a la arquitectura porteña inspirada en pirámides, obeliscos y otras construcciones.
Para los curadores Baur y Burucúa, “Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina” propone “un diálogo entre pasado y presente, entre el legado milenario del Nilo, y la mirada curiosa y creadora de nuestra propia historia”.
La fascinación por las imágenes del Egipto antiguo ha permeado largamente la cultura occidental, en especial, a partir del siglo XIX. En aquel entonces, en la Argentina, la intención de conocer de primera mano los distintos rasgos de esa geografía lejana impulsó a viajeros ocasionales y estudiosos a atravesar el océano, como parte de un fenómeno cultural e intelectual que combinó ciencia y fantasía.
Con el correr del tiempo, esos contactos iniciales situaron en la Argentina un importante corpus de objetos, crónicas, estudios y fotografías, que no solo documentan un marcado interés por comprender y atesorar diversas manifestaciones de la antigua civilización egipcia, sino que tuvieron un significativo impacto en el campo de la cultura popular y el de la arquitectura durante el siglo pasado, y cuya impronta podemos rastrear aún en la producción artística contemporánea.
Esta muestra ofrece una lectura histórica y crítica sobre la recepción del Egipto antiguo en nuestro país y celebra, así, la notable presencia que esa civilización tiene en la Argentina, en sintonía con el renovado interés que evidencian la reciente apertura del Gran Museo Egipcio en El Cairo y la exposición Egipto divino, del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
A la vez, esta exhibición constituye un evento inédito tanto para el Museo Nacional de Bellas Artes como para el público argentino, pues se presentan por primera vez en la historia de la institución piezas egipcias que van desde antes del año 3000 a. C. hasta el siglo VI d. C. Este invaluable legado cultural, integrado por máscaras, joyas, sarcófagos, papiros, estatuillas y amuletos pertenecientes a distintas dinastías faraónicas, se despliega aquí en diálogo con obras literarias, fílmicas y artísticas de los siglos XX y XXI, cuyos autores encontraron inspiración, desde nuestro país, en el imaginario del antiguo Egipto.
Para llevar adelante esta propuesta, hemos reunido gran parte del patrimonio vinculado con el Egipto antiguo que se encuentra en el país, alojado en este museo y en otras instituciones públicas y colecciones privadas, como el Museo de La Plata, el Museo Nacional de Arte Oriental, la Colección Fortabat, el Museo Xul Solar, el Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil, el Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti, la Academia Nacional de Bellas Artes, el Archivo General de la Nación, el Museo Nacional de Arte Decorativo, el Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova, el Palais de Glace, el Museo Mitre, la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez de Rosario, la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, la Academia Argentina de Letras, el Teatro Colón, la Fundación Borges y la Biblioteca Nacional.
A todas estas instituciones, nuestro agradecimiento por su apoyo y compromiso para concretar esta iniciativa titánica, ideada por los curadores Sergio Baur y José Emilio Burucúa, con la asesoría académica de Diego M. Santos y Marcelo Campagno, y cuya puesta en escena es producto de la labor virtuosa de los equipos del Museo Nacional de Bellas Artes.
La exposición Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina se fundamenta en una rica tradición nacional que integra la investigación científica, la literatura y las artes visuales vinculadas al antiguo Egipto. Su origen inmediato es el valioso archivo documental y fotográfico reunido por los coleccionistas y protagonistas del círculo cultural porteño Alfredo González Garaño y Marieta Ayerza, hoy resguardado en la Academia Nacional de Bellas Artes, que testimonia una temprana fascinación argentina por la civilización faraónica.
El conjunto de fotografías y documentos que da inicio al recorrido corresponde al viaje que el matrimonio emprendió entre enero y abril de 1926, durante el cual remontaron el Nilo desde El Cairo hasta Abu Simbel. La travesía de Garaño y Ayerza se inserta en una prolongada tradición de viajeros argentinos y rioplatenses que, desde el siglo XIX, exploraron Egipto con inquietudes científicas, filosóficas y estéticas.
Entre esos pioneros se encuentran figuras destacadas de la llamada generación del 80, como Dardo Rocha, Lucio V. Mansilla, Pastor Obligado, Juan Llerena y Eduardo Wilde. A ellos se suma el ingeniero uruguayo Luis Viglione, amigo de Francisco P. Moreno, cuyas Cartas de Nápoles, Alejandría y Cairo de Egipto ofrecen una de las miradas más agudas sobre el Egipto decimonónico.
Esta línea de interés continuó durante el siglo XX en el ámbito artístico y literario: Oliverio Girondo y Xul Solar, en las primeras décadas y, más tarde, Manuel Mujica Láinez y Jorge Luis Borges reinterpretaron el legado egipcio como símbolo, mito y enigma cultural.
Los registros provenientes de esos viajes —dibujos, fotografías, objetos y testimonios— revelan cómo el Egipto antiguo se convirtió en fuente de inspiración para el arte argentino. Esta exposición busca indagar en las huellas, ecos y resignificaciones del arte faraónico en la creación contemporánea. Artistas como Eduardo Costa y Karina El Azem han retomado ese horizonte simbólico en sus obras, prolongando así una tradición que enlaza pasado remoto e imaginación moderna.
El desarrollo de esa sensibilidad egiptofílica contribuyó también a la consolidación de una egiptología científica en el país. La Argentina se destacó en el estudio del Cercano Oriente antiguo mediante la formación de una escuela historiográfica de alcance internacional, especialmente en las universidades de Buenos Aires y La Plata. A estas instituciones están vinculados el Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti y el Museo de La Plata, que conservan las colecciones públicas más importantes de objetos faraónicos en nuestro territorio.
La muestra podrá visitarse en el Pabellón de exposiciones temporarias del Museo hasta el 19 de abril de 2026, de martes a viernes, de 11 a 19.30 (último ingreso), y los sábados y domingos, de 10 a 19.30.

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