(SG) El poeta rosarino que vivió en Corrientes y actualmente reside en La Plata emprende una nueva gira con “Manía”, un espectáculo de poesía que recorrerá Rosario, Córdoba, La Plata y CABA. Un viaje por las obsesiones, las contradicciones y las heridas del amor, pero con los pies bien puestos en la tierra.
“Muy gracioso para ser poeta, no tanto como para ser comediante”. Así se define Oliver Kozlov, el artista rosarino que desde 2022 recorre distintos escenarios con sus textos y encontró en la poesía una manera de vivir de aquello que le gusta. “Ganando menos, pero regando las plantas sin bronca”, resume con una frase que podría funcionar, también, como una declaración de principios.
Ahora vuelve a cargar las valijas y salir a la ruta. La excusa es “Manía”, su nuevo libro y espectáculo, concebido junto a su editora como una suerte de gran poema atravesado por pequeños poemas intermedios. Una reflexión, un manifiesto y, sobre todo, una invitación a mirar de frente esas obsesiones que aparecen cuando el amor deja de ser solamente una palabra amable.
“Manía” habla de los enfermos de amor, de sus víctimas y también de sus cínicos. Habla de quienes esperan, de quienes persiguen, de quienes se aferran y de quienes pretenden no sentir nada. Todo eso aparece atravesado por conspiraciones sentimentales, emociones a flor de piel, preguntas que no necesariamente encuentran respuesta y una colección de obsesiones reconocibles para cualquiera que alguna vez haya quedado atrapado en los laberintos de un vínculo.
“¿Servirá de algo pedirte que me cuides cuando no haya qué cuidar?”, se pregunta Kozlov. Y en esa pregunta aparece buena parte del universo que propone “Manía”: la posibilidad de convertir una situación cotidiana, una contradicción o una herida en unas pocas palabras capaces de quedarse dando vueltas en la cabeza.
El resultado es un recital de poesía despojado de artificios. Un hombre y sus poemas. Textos que, en principio, quizás ni siquiera parezcan poemas, hasta que algo florece en la cabeza de quien los escucha. Porque allí, en el encuentro con el público, está una de las claves de la propuesta de Kozlov.
Poesía para todos, sin torre de marfil
“Acá adentro tengo algo que no sé qué es, pero ojalá que sea un poema”, dice Kozlov. La frase resume una manera de entender la escritura alejada de solemnidades y de cualquier pretensión de colocar a la poesía en un lugar inaccesible.
Si hubiera que buscar una etiqueta para sus textos, probablemente podría hablarse de una poesía popular. No porque sea sencilla o menor, sino porque busca deliberadamente el encuentro con el otro. “Yo le hablo a las personas, no a los nariz parada”, sostiene el poeta.
Y esa conexión parece confirmarse en las historias que llegan después de cada presentación. Kozlov cuenta que le produce especial felicidad que sus poemas puedan gustarle tanto a una doctora como a un carnicero; que puedan enseñarse en una escuela y, al mismo tiempo, escucharse en un taller mecánico.
También recuerda la historia de unos muchachos que le contaron que uno de ellos, cada vez que se emborracha, agarra el televisor y pone compilados de sus poemas.
“No creo que haya nada más lindo que escribir y que alguien con la guardia baja se sienta contenido con eso”, afirma.
La explicación que encuentra para esa llegada masiva tiene, además, un componente de humor muy propio de su estilo: “En una forma más sencilla suelo decir que a los chicos les gustan mis poemas porque digo malas palabras abiertamente; creo que a las chicas les gustan mis poemas porque soy el amigo sensible”.
Detrás del chiste aparece, sin embargo, una búsqueda concreta: recuperar la poesía como una forma de comunicación cotidiana, capaz de hablar de lo que nos pasa sin necesidad de utilizar un lenguaje distante o inaccesible.
De la música a la poesía y de la poesía hacia la música
El recorrido artístico de Kozlov también está atravesado por la música. Escribir letras para acompañar canciones y, posteriormente, escribir canciones para terminar escribiendo poemas forman parte de un mismo camino creativo.
Desde 2018 decidió dedicarse de lleno a la poesía. En 2026, esa elección vuelve a encontrarlo en movimiento, preparando una nueva gira y llevando “Manía” a distintos puntos del país.
“Es la única llave que entra en la cerradura del mundo, no siempre gira, pero a veces me da la sensación de que estoy en mi casa y, en un mundo que no es igual los martes que los jueves, eso ya es mucho decir”, explica.
La poesía aparece así como herramienta, refugio y también como forma de estar en el mundo. No necesariamente como una respuesta, sino como una manera de formular las preguntas.
En ese universo conviven distintas influencias. Spinetta aparece como estrella guía, mientras que Discépolo y Manzi dialogan con Jaime Sabines y Ernesto Cardenal. Referencias diferentes que encuentran un punto de contacto en una misma intención: llevar la voz de la calle al poema y bajar la poesía de esa torre de marfil en la que tantas veces la mirada popular decidió encerrarla.
“Manía” continúa justamente ese camino. Ponerle palabras a aquello que muchas veces queda sin nombre. A las contradicciones del deseo, a las pequeñas obsesiones, a los vínculos que no terminan de cerrarse y a esa particular forma que tiene el amor de convertirnos, en mayor o menor medida, en un poco de todo lo que Kozlov reúne en su nuevo libro.
“Esta jeta es muy honesta, esta jeta es una maldición para mis intenciones y una bendición para tus predicciones”, escribe.
Y quizá allí también esté condensada buena parte de la propuesta: decir lo que se piensa, aunque no siempre convenga; transformar la experiencia en palabras y dejar que esas palabras hagan su propio recorrido.
Después de todo, si la poesía consigue que alguien se reconozca en ella cuando tiene la guardia baja, quizás ya haya cumplido su cometido.
La gira de “Manía”
Oliver Kozlov presentará “Manía” en cuatro ciudades durante los próximos meses:
17 de octubre — Rosario
Corcovado, Salta 3249.
20:30 horas.
24 de octubre — Córdoba
Casa Hojarasca, General Alvear 423.
20:30 horas.
14 de noviembre — La Plata
Pampa Casa Cultural, Calle 11 1434.
20:30 horas.
21 de noviembre — CABA
Un Lugar Aparte, Velazco 710, Villa Crespo.
20:30 horas.
Cuatro paradas para un mismo viaje: el de un poeta que decidió salir de la torre, bajar a la calle y buscar, entre las manías del amor y las contradicciones de la vida cotidiana, esa frase capaz de quedarse resonando mucho después de que termine el recital.
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