(CPT Records) Desde Cagliari, Italia, Smokey Gunner convierte las contradicciones de las relaciones humanas en canciones de guitarras filosas, melodías pegadizas y una energía que conserva intacto el espíritu del rock. «Love, Sex & Loneliness», su segundo álbum, es un viaje por el deseo, las noches que se descontrolan, las rupturas y ese inevitable momento en que uno queda a solas con todo lo que no quiso decir.
Hay algo profundamente rockero en hablar de las cosas que duelen sin intentar maquillarlas. Desde sus orígenes, el rock convirtió las historias de amor fallido, las noches interminables, el deseo, la rabia y la soledad en canciones capaces de sobrevivir mucho más allá del momento que las inspiró. En Cagliari, Cerdeña, Smokey Gunner parece haber encontrado precisamente allí su territorio: en esa zona incómoda donde el amor puede convivir con el deseo, el deseo con el desencanto y el desencanto con una soledad que no siempre depende de estar físicamente solo.
La historia de la banda comenzó en 2020, cuando Thomas De Candia y Mauro Marras unieron sus caminos musicales. De Candia, cantante y guitarrista, asumió desde el principio un papel fundamental en la composición, mientras Marras aportó las guitarras que terminarían formando parte esencial del sonido del grupo. Con la incorporación de Luca Ibba en bajo y Sara Pintus en batería, Smokey Gunner encontró la formación con la que comenzó a recorrer escenarios y a transformar aquellas primeras canciones en una propuesta cada vez más definida. Su participación en Sanremo Rock en 2023 fue uno de los pasos que ayudaron a ampliar ese recorrido y a proyectar a la banda más allá de su Cerdeña natal.
Musicalmente, Smokey Gunner no parece demasiado preocupada por encerrarse dentro de una etiqueta. En su sonido conviven el rock moderno, el punk, el garage, ciertas influencias del britpop y una sensibilidad melódica que hace que las canciones puedan entrar rápidamente por el oído sin perder ese costado áspero que necesita una banda de rock. Hay guitarras que ocupan el lugar que deben ocupar, una base rítmica que empuja y, sobre todo, una clara vocación de directo. La música está pensada para ser escuchada, pero también para ser tocada frente a un público, con toda la energía y el riesgo que eso implica.
Después de «Lies and Illusions», su primer trabajo discográfico de 2023, Smokey Gunner llegó a un nuevo capítulo con «Love, Sex & Loneliness», publicado por CPT Records el 8 de junio pasado. El título podría parecer una provocación, pero en realidad resume bastante bien el universo emocional que atraviesa las nueve canciones del álbum. Amor, sexo y soledad no aparecen como conceptos separados, sino como tres estados que muchas veces terminan formando parte de una misma historia. Porque se puede amar y sentirse solo. Se puede desear a alguien sin saber exactamente qué lugar ocupa esa persona en nuestra vida. Se puede compartir una noche inolvidable y despertarse a la mañana siguiente con una sensación de vacío difícil de explicar.
El álbum comienza con “Better Days”, una canción que mira hacia adelante después de reconocer los errores del pasado. No hay en ella un optimismo ingenuo, sino algo mucho más cercano a la supervivencia: la certeza de que haber fallado no significa necesariamente que todo esté perdido. Esa mirada continúa en “Stormy Sky”, donde la banda se mete en el terreno de la confianza y de la dificultad de volver a abrir el corazón después de haber sido lastimado. Smokey Gunner no presenta el amor como una película perfecta, sino como una relación que necesita sinceridad, presencia y confianza para sobrevivir cuando inevitablemente aparecen las tormentas.
A partir de ahí, «Love, Sex & Loneliness» comienza a internarse en zonas más turbulentas. La canción que da título al álbum funciona como el centro de su propuesta y plantea precisamente esa contradicción que recorre todo el disco: las tres palabras pueden parecer incompatibles, pero en la vida cotidiana están mucho más relacionadas de lo que solemos admitir. La intimidad no siempre elimina la soledad y el deseo tampoco garantiza que exista una conexión verdadera. A veces estamos cerca de alguien y, sin embargo, sentimos que existe una distancia imposible de atravesar.
“Temporary Love” lleva esa idea hacia una relación intensa pero destinada a durar poco. Es el tipo de historia que puede parecer eterna mientras está sucediendo y, sin embargo, tener desde el comienzo una fecha de vencimiento. Smokey Gunner no la presenta necesariamente como algo falso. Hay relaciones breves que son completamente reales mientras duran; precisamente por eso su final puede resultar todavía más doloroso. En “If You Know What I Mean”, en cambio, la banda cambia el escenario por una noche de excesos, alcohol, tentación y decisiones impulsivas. La canción, que funcionó como adelanto del álbum, cuenta una historia que podría haber comenzado como una aventura divertida y terminar al día siguiente con unas cuantas preguntas incómodas. Lo interesante es que detrás de la anécdota aparece una reflexión sobre nuestra propia capacidad para justificar las malas decisiones y atribuirle a una noche, al alcohol o a otra persona aquello que en realidad también fue responsabilidad nuestra.
Ese tono confesional atraviesa buena parte del álbum. “Kill Me” parece a primera vista una canción de rendición, pero debajo de esa oscuridad aparece una idea diferente: incluso cuando una persona se encuentra emocionalmente destrozada, todavía existe una parte de ella que se niega a desaparecer. “She Don’t Care About Me” aborda otro de los momentos inevitables de una ruptura: descubrir que la otra persona ya siguió adelante. No importa cuánto todavía queramos, ni cuántos recuerdos conservemos; algunas historias simplemente terminan. El problema, entonces, deja de ser recuperar a la otra persona y pasa a ser descubrir quién somos nosotros después de haberla perdido.
“Lucky Man” observa la misma clase de contradicciones desde otro ángulo. Hay personas que parecen tenerlo todo bajo control mientras llevan una tormenta en el interior. La sonrisa, la seguridad, el “está todo bien” pueden convertirse en una máscara que nadie se preocupa demasiado por quitar. Y esa es otra forma de soledad: la de sentir que nadie está viendo realmente lo que sucede detrás de aquello que mostramos.
Cuando el álbum se acerca al final aparece “Without You”, una canción que encuentra su fuerza precisamente en la ausencia. La relación ya terminó, pero la cabeza todavía no consiguió desprenderse de ella. Es uno de esos momentos en que la razón entiende algo mucho antes que el corazón. Sabemos que una persona se fue, pero seguimos encontrándola en lugares, canciones, recuerdos y pequeñas situaciones cotidianas. La ausencia se convierte entonces en una presencia permanente, y aprender a vivir sin alguien puede resultar mucho más complicado que aceptar que esa persona ya no está.
Ese recorrido es, en definitiva, lo que convierte a «Love, Sex & Loneliness» en algo más que una colección de canciones sobre relaciones. El disco funciona como un retrato de todas esas zonas grises que aparecen entre el primer encuentro y el último adiós. No hay héroes ni villanos demasiado claros, porque en las historias reales casi nunca los hay. Hay personas que se equivocan, que desean, que mienten, que se enamoran, que se arrepienten, que intentan volver a empezar y que, algunas veces, descubren demasiado tarde que aquello que estaban buscando en otra persona era algo que primero necesitaban encontrar dentro de sí mismas.
También hay una evolución musical detrás de este segundo álbum. Si bien Thomas De Candia continúa siendo el principal impulsor de las composiciones, el nuevo material refleja una participación más colectiva de la banda en la construcción de las canciones. El resultado es un sonido que mantiene las características que hicieron reconocible a Smokey Gunner, pero que al mismo tiempo muestra una mayor madurez y una identidad más consolidada. Las guitarras siguen ocupando un lugar central, la energía permanece intacta y las melodías continúan siendo importantes, pero ahora todo parece estar al servicio de una historia más amplia.
Y quizás ahí esté la verdadera razón por la que Smokey Gunner resulta interesante. No intenta demostrar que el rock necesita ser complicado para ser relevante. Tampoco busca esconder sus influencias detrás de una falsa originalidad. Toma elementos que forman parte de una tradición que conocemos y los utiliza para hablar de cosas que siguen ocurriendo todos los días. Una relación que se rompe. Una noche que se va demasiado lejos. Un mensaje que nunca llega. Alguien que parece haberlo olvidado todo mientras nosotros todavía seguimos pensando en aquella persona. Una sonrisa que oculta una tormenta. El deseo de que mañana sea un poco mejor.
Desde Cagliari, Smokey Gunner convierte todo ese material humano en canciones. Y «Love, Sex & Loneliness» termina siendo precisamente eso: un disco sobre lo que sucede cuando las luces se apagan y la fiesta termina, cuando desaparecen las excusas y queda solamente la persona que somos frente al espejo. Amor, sexo y soledad no son aquí tres palabras utilizadas para llamar la atención; son las tres caras de una misma experiencia, tres fuerzas que pueden construir una relación o terminar destruyéndola.
Quizás por eso el álbum funcione mejor de noche. Cuando ya no queda nadie a quien impresionar, cuando el teléfono está boca abajo y una vieja historia vuelve a aparecer sin haber sido invitada. Es entonces cuando el rock vuelve a cumplir una de sus funciones más antiguas: ponerle sonido a aquello que cuesta decir.
Smokey Gunner no ofrece respuestas definitivas ni finales perfectos. Ofrece nueve canciones y una mirada honesta sobre ese caos que todos conocemos. Y si para atravesarlo hacen falta guitarras fuertes, una batería que golpee con convicción y un amplificador trabajando un poco más de lo necesario, probablemente sea porque algunas heridas siempre fueron hechas para convertirse en rock.



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