(Fabián Solari) «En medio del desierto he tendido unas alfombras. Hay té servido en pequeños vasos, café de oriente, y un incensario que quema perfumes. El sol está bajando. Es fría la noche en el desierto. Dejá tus zapatos fuera de la tienda. Acomodate sobre los almohadones. ¿Leés vos, o te leo?». Así se presenta Ana Arzoumanian, escritora de formación, abogada.
En el marco de las jornadas «El racismo al diván en el país del olvido» tuve la dicha de escuchar y conocer a Ana ya que presentó el ensayo «El depósito humano: una geografía de la desaparición» y a partir de es momento no he dejado de seguir sus pasos. Escritura fuerte. Intensa. Decidida. Ardiente. Dulce. Ruda. Rica. Nostálgica. Con Memoria, mucha memoria. De acá y de allá (léase Armenia). Sus raíces.
Luego vinieron más presentaciones, más encuentros y siempre su obra como maravillosa excusa. «Káukasos», «Mar Negro», «Hacer violencia. El régimen insurrecto en el arte», «Del vodka hecho con moras», «Infieles», «La Jesenská», la traducción de «Cymbalum Mundi. Bonaventure des Périers», el documental “A. Diálogo sin fronteras” sobre el genocidio armenio y los desparecidos bajo la dictadura militar argentina. Ahora estamos bajo una nueva obra, «Nada de lirismo».
El libro se construye alrededor de una voz de una joven cuya vida transcurre en el conurbano bonaerense a fines de los años setenta. Mientras suceden los idearios violentos de las revoluciones latinoamericanas ella se entrena en la lucha del programa de la revolución armenia.
El martes 7 de noviembre en la Sala Pugliese del Centro Cultural de la Cooperación llega desde Córdoba el coro Ensamble Vocal Balení. Doce voces bajo la dirección de Jonathan Fernández cantarán canciones revolucionarias armenias, la educación sentimental y política sobre la cual está escrito “Nada de lirismo”. La entrada es libre y gratuita. La presentación contará con el lujo de la lectura de Susana Cella. ¿Venís a las 19 horas a tomar una copa de vino?


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