El mundo del rock argentino está de luto tras conocerse el fallecimiento de Daniel Buira, reconocido músico y referente de la percusión, quien murió en la madrugada de este sábado 21 de marzo a los 54 años.
Según trascendió, Buira se descompensó en la sede de La Chilinga —el espacio cultural que él mismo fundó en Ciudad Jardín— y, tras manifestar dificultades para respirar, perdió el conocimiento. Personal médico constató su fallecimiento en el lugar. Las primeras informaciones indican que habría sufrido un infarto, mientras la Justicia investiga las circunstancias.
Buira fue uno de los fundadores y el primer baterista de Los Piojos, grupo clave del rock nacional surgido a fines de los años ’80. Desde su lugar en la batería, fue parte fundamental en la construcción del sonido de la banda, incorporando ritmos como la murga y el candombe, que marcaron una identidad distintiva en discos emblemáticos como Chactuchac (1992), Ay ay ay (1994) y Azul (1998).
Su vínculo con la música trascendió a la banda. En 1995 creó La Chilinga, una escuela de percusión con fuerte impronta social y comunitaria, que con los años se convirtió en un espacio de formación y encuentro para cientos de alumnos en Buenos Aires y distintas regiones del país.
Además, desarrolló una extensa carrera como percusionista y productor, colaborando con artistas de la talla de Mercedes Sosa, Fito Páez y Vicentico, entre otros, consolidándose como un referente dentro de la escena musical.
En 2024 había vuelto a compartir escenario con Los Piojos en el esperado regreso de la banda, reencontrándose con el público que lo vio nacer como músico y celebrando una historia que marcó a toda una generación.
Su muerte deja un vacío en la música argentina, pero también un legado artístico y cultural que seguirá resonando en cada tambor y en cada escenario.
Desde Delta 80 acompañamos a su familia, amigos y a toda la comunidad del rock en este momento de dolor.

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