Samuel “Chiche” Gelblung murió el 9 de septiembre de 2026, a los 82 años, después de una extensa carrera que comenzó en la prensa gráfica y continuó durante décadas en radio y televisión. Nacido en Buenos Aires el 7 de febrero de 1944 y criado en Villa Devoto, ingresó a Editorial Atlántida en 1966 y comenzó a trabajar en la revista Gente. En los años siguientes se desempeñó como cronista y corresponsal, cubrió conflictos internacionales y ascendió dentro de la empresa hasta ocupar posiciones jerárquicas en la revista. Para cuando se produjo el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Gelblung ya era jefe de redacción de Gente. Entre 1976 y 1978 estuvo al frente de la publicación y posteriormente continuó ocupando cargos de conducción hasta comienzos de 1981.
Ese dato resulta fundamental para reconstruir su trayectoria porque esos años coinciden con el período de mayor intensidad del terrorismo de Estado. La revista Gente pertenecía a Editorial Atlántida, y durante la dictadura se convirtió en uno de los medios de mayor afinidad con el régimen militar. Una investigación académica sobre la relación entre medios y dictadura señala que Gelblung fue jefe de redacción durante 1976-1978, precisamente durante el período más sangriento del régimen, y documenta en las páginas de la revista la construcción de un discurso destinado a negar las denuncias sobre la represión y a presentar a las Fuerzas Armadas como garantes del orden. Gente calificaba las denuncias internacionales sobre secuestros y desapariciones como una “campaña de desprestigio” y llegó a sostener que las cartas provenientes del exterior reclamando por presos políticos eran parte de una operación de organizaciones terroristas.
En diciembre de 1976, Gente publicó la denominada “Carta abierta a los padres argentinos”. El texto advertía a las familias que la escuela podía ser un terreno de penetración de la “subversión” y reclamaba a los padres que controlaran los libros y las ideas a las que accedían sus hijos. La publicación apareció cuando ya funcionaba a pleno la maquinaria clandestina de secuestro, tortura y desaparición desplegada por la dictadura. Estudios sobre educación y represión durante esos años han utilizado precisamente esa carta como documento para analizar la estrategia destinada a intervenir sobre estudiantes, docentes y familias. La publicación no fue un hecho marginal dentro de la revista: formó parte de una línea editorial que presentaba la denominada lucha contra la subversión como una cuestión de defensa social.
Otro episodio central fue el tratamiento de la desaparición de Norma Arrostito. Arrostito había sido una de las fundadoras de Montoneros y fue secuestrada el 2 de diciembre de 1976. Permaneció con vida en la ESMA durante más de un año y finalmente fue asesinada allí en enero de 1978. Sin embargo, en diciembre de 1976 Gente publicó la noticia de su supuesta muerte y reprodujo una fotografía acompañada por un sello que indicaba “muerta”. La información era falsa: Arrostito estaba secuestrada y continuaba con vida. Investigaciones históricas y testimonios posteriores señalaron que las fotografías habían sido entregadas por integrantes de la estructura represiva de la Armada y que la publicación contribuyó a instalar públicamente una versión falsa sobre el destino de la militante.
El caso Arrostito no fue una simple equivocación periodística. La diferencia entre informar que una persona había muerto y publicar como muerta a una persona que se encontraba secuestrada por el aparato clandestino del Estado tiene una dimensión concreta: contribuía a ocultar el secuestro y a instalar la idea de que había sido abatida en un enfrentamiento. La propia documentación sobre la actuación de Gente durante esos años registra que la revista utilizó de manera sistemática las categorías de “enfrentamiento” y “abatimiento” para referirse a personas asesinadas por las fuerzas represivas, al mismo tiempo que describía a los militares como quienes habían salvado al país del caos.
En 1978, desde París, Gelblung publicó además una nota titulada “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”, en la que sostuvo que “el terrorismo abrió un frente externo”. La expresión formaba parte del lenguaje utilizado por la dictadura para responder a las denuncias internacionales sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas en la Argentina. Un documento desclasificado de la Embajada de Estados Unidos correspondiente a 1976 también mencionó a Gente dentro de una operación de prensa vinculada al entonces ministro del Interior Albano Harguindeguy. Gelblung negó posteriormente haber participado de esa operación y reclamó que se diferenciara entre lo que efectivamente había hecho la revista y lo que se le atribuía.
Años después, el propio Gelblung habló públicamente sobre su actuación durante la dictadura. En una entrevista de 2008 explicó que en aquel momento había que estar “en un bando o en el otro” y afirmó: “Yo elegí”. Cuando le preguntaron si sentía vergüenza por lo realizado respondió que no. Cuando le preguntaron si hacía alguna autocrítica, respondió que no. También sostuvo que Gente había hecho lo mismo que otros grandes medios, particularmente Clarín y La Nación, y explicó que él consideraba que todos habían recibido la misma concepción de que el país estaba atravesando una guerra. En esa misma entrevista afirmó que todo había estado bien “mientras mataban a nuestros enemigos” y que posteriormente la situación cambió cuando comenzaron a ser atacados integrantes de su propio entorno; también recordó haber sufrido atentados con bombas.
Después de la dictadura, Gelblung continuó trabajando en los medios. En 1981 pasó a Editorial Perfil y quedó al frente de La Semana. Vivió algunos años en España y regresó a la Argentina a mediados de los ochenta. Posteriormente dirigió el diario Córdoba, trabajó en Ámbito Financiero y desde la década de 1990 desarrolló una extensa carrera en radio y televisión. Esa segunda etapa fue la que terminó construyendo el personaje público por el cual las generaciones posteriores lo identificaron: el entrevistador provocador, el conductor de programas de actualidad y espectáculos, el periodista que convirtió la polémica y el impacto en parte de su método de trabajo.
La trayectoria posterior no eliminó los episodios de los años setenta. En años posteriores también protagonizó otras controversias vinculadas con su tratamiento de hechos políticos y de derechos humanos. Entre ellas estuvo su intervención respecto de la desaparición de Julio López, ocurrida en 2006 después de que López hubiera declarado como testigo en el juicio contra Miguel Etchecolatz. Gelblung llegó a plantear públicamente la posibilidad de que López padeciera problemas de memoria o Alzheimer y que esa circunstancia explicara su desaparición, una afirmación que generó fuertes críticas.
Su biografía también registra un dato que suele aparecer en las reconstrucciones de sus primeros años: para ingresar a la escuela de periodismo habría falsificado su título secundario. La información fue recogida nuevamente por la prensa al conocerse su muerte. Su ingreso a Editorial Atlántida se produjo en 1966, cuando tenía 22 años, y su ascenso fue rápido. En pocos años pasó de cronista a ocupar responsabilidades centrales en una de las revistas de mayor circulación del país.
Gelblung construyó posteriormente una explicación sobre su vida política según la cual provenía de una familia de izquierda: distintas biografías señalan que sus padres tenían militancia en el Partido Comunista. Ese antecedente familiar forma parte de su biografía, pero no permite deducir por sí mismo las posiciones políticas que adoptó en cada momento de su carrera. Lo que sí puede documentarse es que, durante los años de la dictadura, ocupó una posición jerárquica en uno de los medios que acompañaron públicamente al régimen y que él mismo, décadas después, reconoció haber elegido un bando y declaró no sentir vergüenza ni realizar autocrítica por esa decisión.
La carrera de Samuel Gelblung tuvo, por lo tanto, dos grandes etapas públicas que suelen aparecer separadas en los obituarios: la del periodista gráfico que llegó a dirigir Gente durante la dictadura y la del conductor que desde los años noventa se convirtió en una figura permanente de la radio y la televisión. Pero ambas pertenecen a la misma trayectoria. El periodista que posteriormente se convirtió en una figura popular de los medios es también el hombre que dirigía periodísticamente Gente cuando la revista publicaba información falsa sobre personas secuestradas, difundía el discurso de la dictadura sobre la “subversión” y descalificaba las denuncias internacionales sobre desapariciones y violaciones a los derechos humanos. La diferencia no está en la memoria de quienes lo recuerdan sino en los documentos que quedaron publicados.
Por eso, reconstruir la vida profesional de Gelblung exige incluir aquello que durante décadas quedó relegado detrás del personaje televisivo. No se trata de atribuirle todos los crímenes cometidos por la dictadura ni de afirmar que fue miembro orgánico de las Fuerzas Armadas, porque las fuentes consultadas no permiten sostener eso. Se trata de establecer qué cargo ocupaba, qué publicaba el medio que dirigía, qué lugar ocupó ese medio dentro de la estrategia comunicacional de la dictadura y qué dijo el propio Gelblung cuando, muchos años después, fue interrogado específicamente sobre aquellas decisiones. Los documentos permiten establecer esos hechos sin necesidad de agregarles una condena editorial.
Samuel “Chiche” Gelblung murió después de más de seis décadas de actividad periodística. Su nombre quedó asociado a la televisión, a la radio, a las entrevistas, a la provocación y a una forma particular de ejercer el periodismo. Pero antes de ese personaje estuvo el joven periodista que llegó a conducir Gente durante los primeros años del terrorismo de Estado. Esa parte de su trayectoria no es una interpretación sobre su vida: está en las revistas que se publicaron, en los documentos que las estudiaron y en las declaraciones que el propio Gelblung hizo posteriormente. Recordarla completa implica también recordar aquello que durante mucho tiempo quedó fuera de los homenajes.
Fuentes
- AAgencia Noticias ArgentinasMurió Chiche Gelblung: cómo fue su extensa carrera en el periodismo – Agencia Noticias Argentinas
- SSediciMalditos medios:
- HHistoria LimayHistoria
- PPágina|12Página/12 :: El país :: Lanusse contra la Junta Militar
- TTiempo ArgentinoTiempo Argentino | INVESTIGACIÓN | AÑO 2 | N°707 | DOMINGO 29 DE ABRIL DE 2012
- PPájaro RojoCHICHE GELBLUNG: «Mientras mataban a nuestros enemigos estuvo todo bien» – Pájaro Rojo
- GGENTE OnlineChiche Gelblung, un transgresor de la TV: de la "autopsia a un extraterrestre" y el detector de mentiras, a sus momentos icónicos que son parte de la cultura pop
- WWikipediaSamuel Gelblung



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