(Brian Heason HBM Promotions/Music Plugger) La banda estadounidense-suiza, radicada en Pittsburgh, encontró una combinación particularmente atractiva entre el brillo del glam rock y el espíritu del power pop de finales de los años ’70. Una fórmula que podría parecer conocida, pero que en manos de Sweat adquiere una energía fresca, desbordante y absolutamente contemporánea.
Y hay algo más: la canción tiene esa capacidad tan propia de las buenas canciones pop-rock de los 70 de entrar inmediatamente por el oído. Guitarras, melodía, actitud y un estribillo que pide volumen. Pero debajo de esa superficie luminosa aparece una canción profundamente emocional.
“Hilary” es, fundamentalmente, una celebración de la amistad entre mujeres. No de la amistad idealizada y perfecta, sino de esos vínculos que permanecen cuando todo se complica. Cuando aparecen los problemas, cuando las cosas se vuelven incómodas, cuando la vida deja de ser sencilla. La canción reivindica a esas personas que no desaparecen cuando llega el momento difícil.
Musicalmente, el punto de partida es irresistible: power pop con una fuerte impronta setentista, glam y una sensibilidad melódica que permite encontrar ecos de una época en la que el rock podía ser simultáneamente sofisticado, sentimental, teatral y tremendamente pegadizo.
Sweat no llega de la nada. El cuarteto editó en 2023 su álbum debut, Who Do They Think They Are?, un trabajo que ya dejaba clara su fascinación por el rock vintage y por una manera de entender las canciones que mira tanto hacia el pasado como hacia el presente.
La historia de la banda también resulta interesante. La cantante y organista Sue Pedrazzi, originaria de Basilea, Suiza, llegó a Pittsburgh buscando una conexión auténtica con el rock clásico. Allí terminó formando Sweat junto a Richard Stanley, vinculado a Rich the Band, Dan Hernandez, integrante de Limousine Beach y Cruces, y Kayla Schureman, de Century III.
El resultado es una banda que combina diferentes tradiciones sin convertirlas en una simple reconstrucción arqueológica. En su música aparecen las influencias del rock progresivo británico, el folk estadounidense más frágil y una saludable dosis de ese sentimentalismo setentista que muchas veces fue despreciado pero que, bien utilizado, puede ser una extraordinaria herramienta para construir canciones.
Entre sus referencias aparecen nombres enormes: Deep Purple, The Moody Blues, The Who y Heart. Se perciben tanto el peso del órgano y la búsqueda atmosférica como el ritmo más desafiante del rock británico y esa capacidad de Heart para combinar potencia, melodía y vulnerabilidad.
En “Hilary”, todo eso parece condensarse en una canción directa, luminosa y emocionalmente honesta. Es rock hecho para subir el volumen, pero también para reconocer en la letra a esas personas que estuvieron ahí cuando realmente hacía falta.
El nuevo single formaría parte de «In Dreams», el próximo álbum de Sweat, anunciado para el 25 de septiembre. Si “Hilary” funciona como adelanto, la banda parece dispuesta a continuar explorando ese territorio donde el rock clásico, el glam, el power pop y las grandes melodías todavía tienen muchísimo para decir.
Porque quizás ahí esté una de las claves de Sweat: mirar hacia atrás sin vivir en el pasado. Y en un mundo saturado de canciones que buscan llamar la atención durante unos segundos, encontrar una que simplemente te haga detenerte, escuchar y pensar “esto está muy bueno” ya es bastante. Con “Hilary”, Sweat lo consigue.

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