La escritora, poeta y gestora cultural falleció el sábado 22 de agosto, luego de permanecer internada tras sufrir un accidente cerebrovascular durante la semana. Tenía una extensa trayectoria vinculada a la literatura y a la promoción cultural en Puerto Madryn y toda la Patagonia.
La cultura patagónica está de duelo. María José Roccato, escritora, poeta y una de las más activas gestoras culturales de Puerto Madryn, murió el sábado 22 de agosto después de haber sufrido un accidente cerebrovascular durante la semana y permanecer internada. La noticia provocó una profunda conmoción entre escritores, artistas, gestores culturales y lectores que compartieron con ella numerosos proyectos a lo largo de los años.
Roccato murió en Puerto Madryn, ciudad que había convertido en uno de los principales escenarios de su vida y de su trabajo cultural. La familia comunicó su fallecimiento durante la tarde del sábado, mientras que posteriormente se informó que el velatorio se realizó en el CEMAD.
La causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular (ACV) sufrido durante la semana previa. Luego de permanecer internada, su estado de salud se agravó y finalmente falleció. No se difundieron públicamente mayores precisiones médicas, por lo que cualquier versión que vaya más allá de esos datos no debería darse por confirmada.
Una vida dedicada a la palabra
Poeta reconocida dentro del ámbito cultural patagónico, Roccato desarrolló durante décadas una intensa actividad literaria y de gestión. Su nombre quedó asociado a numerosos encuentros de escritores, ciclos de poesía, ferias del libro y proyectos destinados a acercar la literatura a la comunidad.
En 2010 publicó “A la intemperie”, obra editada por el Fondo Editorial de Chubut. El libro significó un reconocimiento a su trabajo como escritora y formó parte de una trayectoria que la llevó a participar de distintos encuentros literarios de la Patagonia.
Pero su aporte cultural fue mucho más allá de sus propios libros.
Desde la Subsecretaría de Cultura de Puerto Madryn impulsó el ciclo de poesía femenina “Mujeres para armar… una voz”, destinado a generar espacios para las escritoras y poetas de la región. También participó de los Encuentros de Jóvenes Poetas, el Encuentro de Escritores “Esquel Literario” y numerosos Cafés Literarios.
En los últimos años tuvo además un papel destacado en la organización de los encuentros de escritores patagónicos y en la planificación de las Ferias Municipales del Libro de Puerto Madryn.
Su trabajo se extendió también al ciclo “Verano, Mar y Libros”, que permitió llevar a la ciudad a escritores de distintos lugares y convertir a Puerto Madryn en un punto de encuentro para quienes viven y trabajan alrededor de la literatura.
Hasta sus últimos meses siguió trabajando por la cultura
La muerte de Roccato se produce apenas unas semanas después de una intensa actividad cultural.
En junio de este año, mientras se organizaba la Feria Municipal del Libro de Puerto Madryn, Roccato formaba parte del equipo de Gestión Cultural que trabajaba en la convocatoria de autores, editoriales, librerías y propuestas para la feria.
Ese compromiso permanente explica en buena medida la repercusión que produjo su muerte. Para quienes la conocieron, Majo no era solamente una escritora: era una persona que permanentemente generaba proyectos, reunía a otros artistas y encontraba nuevos espacios para que la literatura pudiera circular.
Una despedida que atraviesa a toda la cultura chubutense
La noticia de su fallecimiento generó rápidamente mensajes de dolor y reconocimiento en Puerto Madryn y en distintos sectores de la cultura chubutense.
Su legado queda en sus poemas y en sus libros, pero también en una cantidad de encuentros, ferias, ciclos y proyectos que ayudó a crear y sostener. Queda en los escritores que compartieron con ella lecturas y escenarios, en las nuevas generaciones que encontraron espacios para mostrar sus trabajos y en todos aquellos que alguna vez se acercaron a una actividad cultural impulsada por ella.
María José Roccato murió después de una semana marcada por un ACV que terminó provocando su fallecimiento. Tenía una vida entera vinculada a la palabra, pero también una manera particular de entender la cultura: como un espacio colectivo, abierto y capaz de reunir personas.
Puerto Madryn despide así a una de sus referentes culturales más queridas.
Y la Patagonia literaria pierde una voz, una organizadora y, sobre todo, a una mujer que durante años trabajó para que las voces de los demás también pudieran ser escuchadas.


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